Ciclista Ricardo Zutira de Pariaguán ficha con el Drone Hooper Androni Giocattoli de Italia
Ayuda Vital y Ángeles Solidarios  solicitan investigar a fundaciones por venta de medicinas en El Tigre
CNE suspende procedimientos de totalización de actas en Barinas tras decisión del TSJ
Una candidata a Miss Universo da positivo de Covid-19 al llegar a Israel
Érika de la Vega: Necesito sumar más que entretener
Adamari López, Toni Costa y su hija Alaïa brillaron en “Así se baila”
BCV inyecta $50 millones a las mesas cambiarias y fija en Bs.4,62 el cambio
La OPEP no planea revisar planes de crecimiento debido a ómicron
Cámara Venezolana de Juguetes estima un aumento de ventas estas navidades
Alicia Machado presume de su romance con Roberto Romano
¿Qué debemos hacer los venezolanos?
Sistema de justicia congela memorándum de entendimiento firmado con la CPI
#MoncadaRenuncia
Encuentro Ciudadano promueve foro “Democracia por la Democracia” este jueves en El Tigre
Brandon Pérez consigue en Guatemala su segundo título como tenista profesional
Neymar estará de baja entre 6 y 8 semanas en el PSG por lesión
Vinotinto Femenina cayó ante Brasil en el Cuadrangular Internacional
Messi logra su séptimo Balón de Oro
Día del escritor / Oscar Matute Ortiz: sacerdote para  la vida y escritor para la historia
Trabajadores del Hospital Razetti  exigen laborar en condiciones de seguridad
Next
Prev
noviembre 30, 2021
Hoy lunes 29 de noviembre de 2021 | Valor Petro: Bs. 257,9500 para la compra / Bs. 257,9500 para la venta | | IDI: 0,0224| | Sistema mesa de cambio: BCV: $ 4,6154 / BDV: $ 0,00 / BCV: € 5,2139 / BDV: € 0,00 | | Menudeo: $ 4,6154 / € 5,2139 para la compra, $ 4,6615 / € 5,2660 para la venta. |

Vivencias / Tintero

Vivencias / Tintero

Hasta hoy no lo sé, nunca lo indagué, jamás pregunté por qué, lo cierto es que él siempre respondía con amabilidad, nunca se enfadó por ello; así lo llamamos todos los muchachos, sus amigos que a diario compartíamos y conversábamos. Su nombre de pila es Jesús, mi vecino y amigo de la infancia, de nuestros primeros años juveniles.

Jesús vivía en una casa colindante con la mía, de manera que podíamos comunicarnos a través de la empalizada que para la época era de tela metálica o malla pollera y así lo hacíamos.

Jesús “Tintero”, estaba bajo el cuidado, responsabilidad y educación de su tía, ella no tenía hijos y seguramente se sentía complacida con la presencia de su sobrino, que no sabía -o quizás sí- que los amigos del barrio lo llamábamos “Tintero”, ella era muy estricta y lo educaba bajo un régimen muy severo -demasiado diría yo-.

Tintero asistía a clases en la escuela “La Llanera” en el turno de la mañana, y después de almuerzo debía leerle a su tía las principales informaciones del diario “Últimas Noticias”, luego ayudaba en la bodega de su abuelo Santos, en la esquina cercana a su casa.

Con Tintero nunca jugamos con metras, ni con trompos, mucho menos cometas o voladores, etc., esas actividades estaban prohibidas para Tintero. En los juegos y travesuras propias del mundo infantil, Tintero era un inocente muchacho, que no los practicó ni mucho menos disfrutó, sin embargo, en una oportunidad le presté una revista de historietas de vaqueros -de Roy Roger, específicamente-, de esas que alquilábamos por 0,25 en un local del mercado municipal, la leyó en los momentos que no había clientes para atender, le gustó tanto que me proporcionaba entonces el costo para el alquiler de cuatro o cinco revistas a la semana, y yo me interesé que así fuera, trazamos una rutina con el trueque continuo de cómics nuevas que entusiasmado en su lectura las devoraba en sus ratos libres.

De esa forma conocimos personajes de historietas como Superman, Batman, El Llanero Solitario, Tarzán, en fin, cómics de variado tipo, especialmente todos los de Disney.

Tintero se entusiasmó tanto que un día me dijo que quería ir al cine a ver la serie del Capitán América, que yo le había comentado y que empezarían a exhibir en el cine Rex los días sábado en un horario matutino que llamaban “vermouth”.

Hay un problema, le dije: -Tienes que lograr el permiso de tu tía, y eso es bien difícil-

-No te preocupes, que yo lo resuelvo- me respondió-.

El sábado, día del estreno de la serie, lo esperé en la esquina como habíamos acordado, lo acompañé al capítulo de estreno y al segundo, pero para el tercero… -no hay crimen perfecto-, se le presentó un inesperado inconveniente y… ¡que broma!, Tintero no pudo ir al vermouth y me tocó ver el capítulo y observarlo con detalles, porque entonces debía contarlo con la mayor emoción posible.

Así como nunca supe del por qué el nombre de “Tintero”, tampoco me enteré como consiguió el permiso para ir al vermouth y como luego lo perdió tan rápidamente.

Sin la mínima idea o experiencia en teatro o mímica y mucho menos narrativa, tuve que echarle pichón y contarle a Tintero los pormenores de la serie, encarné varios personajes a la vez, el del héroe y el de los villanos adversarios que tenía que enfrentar en la lucha por la justicia. En una oportunidad recibí un tremendo regaño de mi mamá porque le perforé unos agujeros al plato del perro para procurarme el escudo que el Capitán América utilizaba para protegerse de los disparos del enemigo, así como también me rasgué una camisa que se enganchó en el alambre de la cerca. Todo por darle el mayor realismo a mi actuación. Esa travesura me acarreó un castigo, entonces fue a mí a quien no dejaron ir al cine, de tal manera tuve que inventar el próximo capítulo correspondiente a ese sábado.

No me quedó más remedio que convertir el cine en un teatro, para de esa manera poder garantizar las entradas de los próximos capítulos y de las próximas series.

De esa manera logré ver las de Tarzán, Ritin-tin, El Zorro, El Llanero Solitario, The Ranger Raider, Roy Roger, etc.

Transcurría el tiempo y sin percatarme, se acabaron las series, el cine y los cuentos; Tintero dejó de creer en películas y cómics, me ganó en velocidad y en un pestañar Tintero me sacó ventaja en el mundo real, rompió las cadenas que le ataban a su tía, y como un Bat-man “justiciero”, se escapaba en las noches a vivir realidades y cumplir con “sus novias”, porque tenía varias. Yo, sin embargo, continué este teatro viviendo como aquel iluso, soñador e inocente muchacho, como hasta ahora vivo, en un mundo de cuentos y fantasías.

La última vez que supe de Tintero, residía en Puerto La Cruz, si alguien lo conoce y lo ve, entréguenle un caluroso abrazo de este amigo de la infancia que lo recuerda con mucho cariño.

“Si no contamos la historia, corremos el riesgo de no saber quiénes somos, y lo que es peor, olvidar que hemos vivido”

Twitter @nunez_centeno

ÚltimasNoticias

Noticias Relacionadas

© 2021 - Primera Fila C.A. - Venezuela
Diseño y desarrollo César Rojas & Nguyen Hernández