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Raíces del municipio Monagas / José Fuenmayor (José Chiquito): expresión viva en tiempo presente de un tiempo pasado 

Raíces del municipio Monagas / José Fuenmayor (José Chiquito): expresión viva en tiempo presente de un tiempo pasado 

San Diego de Cabrutica.– Mereicito. Tiempo hacía que no escuchábamos mencionar este nombre con la vehemencia que se menciona cuando es la tierra natal; cuando es el suelo por donde se dieron los primeros “pininos”. Cuando tiene el significado de evocar  los primeros pasos sobre el polvo del camino rumbo al pozo del follaje verde a buscar el agua en las taparas pescuezo de mona. Tiempo, éste, imborrable en la memoria y el alma del ser humano.

  Y también a uno, que de niño trajinó ese nombre, no sólo en la concepción simplista de un sitio o un lugar, sino también en la familiaridad e identificación con que se vive cuando se comparten y se hacen comunes las alegrías, las inquietudes, los amores juveniles, las luchas, las angustias y sobre todo el sudor del pulso caliente en el furor de las bregas duras del topochal, del cañaveral en el  rastrojo o en el grito guerrero de la tala y la tumba esperanzadora de la roza (conuco nuevo). El sólo escucharlo mencionar con el acento como lo hace José Fuenmayor, es  como para traslucir en voz alta nombres, sitios, caminos, anécdotas, encuentros, arreos de burros cargados de caña. Es como recordar a Antonio José Brito seguido de Acacia y los perros flacuchentos detrás, en fila sobre el camino; es ir al encuentro de Juan Ramón Brito al pie de los pilares del trapiche silbando infinito al paso de los bueyes; es volver a las fiestas decembrinas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, en Dos Caminos, con las muchachas de Manuela Piñango: Carmen, Elena, Elvira y Mercedes que junto a la negrita Luzmila, hacían completo el quinteto de parejas para bailar a la luz de lámparas de kerosén y al sonido de un tocadiscos de 4 pilas; es escuchar el relincho del caballo de Alonso o mirar a Santos Ramón caminando medio gacho con el machete en la mano y el sombrero sobre el costado de la oreja. ¿Cuántas cosas han ido quedando en la distancia de aquellos tiempos? ¿Cuántas cosas se reencuentran al rasguear las cuerdas de la memoria con que José Fuenmayor las atrae  en su voz sonora y fuerte.

   Es más conocido como José “Chiquito” y esto tiene un ¿por qué? Es el último de 20 hermanos y por tal motivo dentro de todos era el más pequeño y le endilgaron el José “Chiquito” y así se fue quedando hasta ahora. Nació el 2 de julio de 1924, lo cual indica que cumplió 87 años el mes pasado, aunque él nos afirmó tener 88 años.

   Lo encontramos sentado en la plaza Bolívar de San Diego de Cabrutica, donde siempre acude a conversar con los jóvenes que allí se reúnen a cualquier hora del día. ¿Para qué es eso? Preguntó inicialmente, una vez entendido –Ah, bueno vamos para la casa-  una humilde vivienda de muchos años ubicada en la esquina de las calles Pinto Salinas y Figuera Montes de Oca, diagonal a la Escuela Nacional Creación San Diego. Su voz es grave y en la cara tiene las huellas de un hombre de porte recio, gestos y ademanes fuertes. -Vamos a ver que recuerdo- sentenció una vez en la casa.

   ¿Dónde naciste?

-Nací en Mereicito, hace un  poco de años bastante- pronuncia estas palabras denotando orgullo, satisfacción nata de identidad. (Mereicito era un caserío que existió hasta hace unos 20 años a orillas del río San Diego, unos 13 kilómetros al  Sur este de San Diego de Cabrutica).

¿Quiénes fueron tus padres?

José Ramón Femayor era mi papá, yo soy Fuenmayor, mi papá era Fuemayor- recalcó esto en dos oportunidades. -Lucanita Fuenmayor era mi mamá, ellos eran nativos de esta zona,  vivían por allí mismo. De mis abuelos no los recuerdo muy bien- se queda pensativo como haciendo memoria –sí, me acuerdo apenitas, pero sí, mi abuelo por parte de mamá se llamaba Iginio Fuenmayor, de la abuela no la  recuerdo pero y que se llamaba Juana. Por parte de padre sí no recuerdo a los abuelos, según el papá de mi papá era de apellido Valiente.

¿Cuántos hijos ha tenido José “Chiquito”?

Tengo 57 hijos, no recuerdo el nombre de todos, esos están regados por todas partes, algunos están en Caracas y por aquí mismo hay otros; pero están regados.

¿Qué tiempo estuvo unido con doña Linda?

-Yo viví con Doña Linda 50 años, bueno hasta que ella murió, el nombre de ella era Teolinda Lira Coraspe, lo que pasa es todo el mundo la conocía por doña Linda. Pero, con ella no tuve hijos, ella tenía unos cuando se unió conmigo.

¿Nos puedes hablar de los recuerdos de José “Chiquito” cuando era muchacho?

-Yo nací y me crié en Mereicito, cuando estaba muchacho, estaba allí, en el campo, trabajando llano, ayudando a mi papá, uno cuando muchacho estaba con los padres, había ganado, ordeñaba con el barro a la rodilla en tiempo de invierno, recuerdo que uno se ponía unas botas altas y le entraba al corral lleno de barro de madrugadita y después por la mañana, amolar el machete y pa` el  conuco, también amansaba caballos, no era como ahora, no había tiempo para el ocio. Después cuando cumplí los 18 años pa` el cuartel, cuando vine del cuartel ya estaba independizado, ahí fue que me residencié aquí en San Diego.

 ¿Comentanos cómo recuerdas a Mereicito?

-En Mereicito había un vecindario de unas 8 casitas de moriche y barro, nada de zinc ni bloque, por allí vivían los Brito, los Femayor, los Pérez de esa familia de Pozote, en ese entonces había mucha cacería en esos montes, uno salía a un rinconcito y en seguida uno o dos venados, báquiros en bandás. También mi papá criaba marranos (cochino) para comer y para sacar manteca, la manteca de marrano era la que se usaba antes para cocinar, era esos aceites de ahora. Mira te voy contar esto para que veas cómo eran las cosas antes, Javielito, (diminutivo que me dan algunas personas). Antes llovía mucho y tú sabes, Javielito, que los sapos en los pozos y charcos echan ese espumero blanco y nosotros íbamos, nos metíamos descalzo en esos charcos, agarrábamos esa espuma y nos la poníamos de bigote; y nos la pegábamos en el pecho, eso era para parecernos a unos viejitos que había en el caserío y como ellos usaban bastón, nosotros cortábamos unos palos y salíamos con esa espuma pegada y caminando cojeando como ellos, sólo para arremedarlos. Nos bañábamos en la lluvia y andábamos corriendo por esos caminos llenos de agua y a uno no le daba ni coquito. En cambio ahora, a esos muchachos de ahora: no pise el suelo, no juegue con agua, cuidado, no se moje y viven enfermos, chico, como son las cosas verdad,  eso es la naturaleza.

José hace otras referencias de aquellos tiempos.

-Mira, escucha esto otro, la forma como las mujeres parían: antes la mujer salía embarazada y entonces se iba donde las vecinas o la comadre y le decía: mire, comadre, estoy preñada, recójame los trapos que pueda y entonces la mujeres del vecindario empezaban con tiempo a recoger todos los trapos viejos que pudieran, los picaban, los lavaban y los acomodaban y cuando se acercaba la fecha del parto se los mandaban a la embarazada, eso era para que los usara como pañales. Y las camas ¿sabes cómo las hacían? Cortaban 4 horquetas, y le ponían 2 varas y luego recortaban y pisaban vara y las ponía pegaditas sobre las 2 varas y las amarraban con cabuya de aceite, sí, “esconchaban” el aceite y sacaban cabuya y con eso amarran, hasta casas amarraban con eso. Eso era la cama antes, así era, yo me acuerdo. Eso lo llamaban catre. El colchón era,  que hacían una busaca grande y la rellenaban con bajero de plátano y la tendían sobre esa cama de vara, las mujeres parían allí, la partera era una comadrona. Nada de médicos ni hospitales. Yo vi eso, sí, eso era así. Por cierto en estos días, en la noche, yo pensaba aquí sólo; pensaba en voz alta, cuántas cosas existían antes y nadie, tú sabes lo que es nadie parece que le interesara recoger eso para la historia y para la cultura de las generaciones nuevas. ¡Qué nadie sea capaz de hacer eso!

¿Y después que viniste del cuartel?

-Después que vine del cuartel me metí a policía. Fui comandante del puesto de policía durante el gobierno de Pérez Jiménez y cuando Betancourt también. Trabajé en varios sitios, en El Tigre y por aquí, después me fui poniendo viejo y uno coge el mal de los viejos.

¿Te acuerdas de Platón?

Como no. Todo el tiempo que Platón estuvo como prefecto yo estuve con él como policía,  él se fue y yo quedé.

¿Cuándo conociste San Diego?

-Cuando yo conocí San Diego eran unas casitas, o mejor dicho unos caserones que eran de moriche y de zinc. Se cargaba agua en burro con unos barriles, no se conocía el agua por tubería. La luz eran unas lámparas de kerosén, no se conocía el gasoil, el kerosén sí. Había mucho atraso para entonces. Las principales familias eran la familia Torrealba, Maradei, Orsini, Álvarez, los Itriago, la familia Ponce, los Pereira de donde era “la Rubita”, los Rangel,  después vinieron los Ortega con Crisanto, esas son raíces de San Diego. Miratriz que era el papá de esos Guzmán, esa gente era de aquí-. Aquí hace una observación para referir luego –antes se comía mucha arepa de maíz molido y bollo.  Pero. ¿Sabes cómo molían el maíz? Lo hacían con una piedra o con dos piedras, una más grande y una pequeña, le daban para allá y para acá. No se conocía máquina de moler.

¿Semana Santa?

Cuando llegaban los días de Semana Santa eso era una Semana Santa. Lunes y martes era para preparar todo, limpiar, arreglar. Después del miércoles santo al mediodía eso era sagrado, no se hacía nada fuera de lo que significaban esos días. Nada de carne roja, no bañarse ni picar leña, nada, hasta el sábado. Bueno, chico, antes, durante Semana Santa, nada de relación con mujer, no, señor, había que esperar hasta el sábado. Ahora no, durante esos días lo agarran igual para darle… es que las cosas están tan degeneradas. Lo que sí se jugaba era zaranda y trompo. Las mujeres con esos bojotes de zaranda y uno aquí, caramba- hace el ademán de tirar el trompo- con el guayabo listo para quebrarla.

En esta parte de la conversación José “Chiquito” pregunta, -¿Mira y eso va salir en el periódico?-

-Sí,  le respondí. –Qué bueno y de esos que han salido yo creo que pocos tiene esta edad que yo tengo. ¿El periódico es el Mundo Oriental, no?, El lunes lo compro-

¿Qué tiempo tienes en esta casita, José?

-Yo no recuerdo cuanto tiempo tengo, lo que te puedo decir es cuando hicieron esa escuela, yo tenía una casita allí donde está la escuela y se la vendí al Gobierno y me pasé para acá. El tiempo que tiene la escuela tengo, yo, aquí. En esa esquina de allí funcionó el correo, cuando doña Carmen Ponce. Carmita Sánchez,  la mujer de Pedrito Battisti, era la administradora del correo.

¿Cómo te sientes actualmente?

-Bueno yo me siento muy bien, aunque tengo un problema o la próstata, pero ahí estoy, guapeando. Yo me hice  ver en Caracas, porque como te dije, mis hijos algunos están allá y me han estado tratando. Pero yo me siento fuerte todavía, duro, Javielito. A veces salgo por ahí de noche y de vez en cuando me hecho mis palitos. Claro, uno se cuida, ya no es igual, pero la vida sigue y mientras uno esté vivo…

¿Estás pensionado?

-Mira, he hecho varias diligencias  sobre eso y cuando me operaron me dijeron que ahora sí, nada. Me metí en la Reserva y fui por ahí hasta Maturín y casi se me fueron unos puntos y que va, puras promesas. Aquí en la alcaldía ya he hecho barro y todavía nada y deberían, solamente por mi edad y por todo, pero que va….

 Nota: Esta entrevista fue hecha en San Diego de Cabrutica, en el mes de agosto de de 2011.

Fotos Cortesía.

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