Denuncias de abuso en las redes reflejan una “falta de confianza” en la justicia

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Caracas.- “Me practicó sexo oral, me masturbó con sus manos y frotó sus genitales contra los míos incontables veces”. “Pía”, de 16 años, fue abusada sexualmente por el escritor Willy Mckey, quien tras las acusaciones se declaró culpable y posteriormente se quitó la vida.

Las denuncias de abuso donde se han visto involucrados personajes venezolanos reconocidos comenzaron a salir a la luz mediante las redes sociales y con las alertas llegaron las investigaciones del Ministerio Público.

“Parece apropiado que el Ministerio Público haya decidido abrir una investigación por los hechos que han estado circulando en las redes sociales. Creemos que el Poder Judicial es el lugar adecuado para tratar estas denuncias porque permite a las víctimas expresarse, pero también seguir un debido proceso para determinar las responsabilidades de los presuntos agresores”, comentó Sara Fernández, abogada del Centro de Justicia y Paz (Cepaz), señalando igualmente que hacer denuncias en las redes sociales después de muchos años es una muestra de falta de confianza en el sistema judicial.

La abogada resaltó la necesidad de aplicar las leyes venezolanas ya existentes en materia de abuso y violencia contra la mujer.

“La ley venezolana en sí es bastante protectora del derecho de la mujer a una vida libre de violencia. La mayoría de los hechos que se denunciaron en redes sociales están contemplados en la ley, ya sea abuso, abuso sexual, acoso, hostigamiento, violencia, todos estos son tipos penales que tenemos en la ley venezolana (…) entonces no es tanto la necesidad de la formulación de una ley que pueda proteger digamos a las mujeres, sino más la aplicación de la ley que ya tenemos hoy en día”, manifestó Fernández en representación de Cepaz, organización que lleva un registro de feminicidios en el país.

A tiempo de hacer justicia

La mayoría de los casos denunciados en redes sociales en los últimos días, según los relatos, se suscitaron hace algunos años. Sin embargo, según la explicación de Fernández, las denunciantes aún están a tiempo de obtener justicia.

“Cuando medimos el lapso de prescripción nos basamos en las penas que tendrían estos delitos de haberse cometido y para estos hechos que se denuncian estaríamos hablando de lapsos de entre 10 y 15 años. Además de eso, sí los hechos fueron cometidos en contra de un menor de edad, este lapso de prescripción (…) comienza a contarse una vez que la víctima cumple la mayoría de edad, lo cual por los hechos que se han denunciado reiteradamente en las redes, por ejemplo, la mayoría estaba dentro todavía de ese plazo de prescripción”.

Sobre las dificultades que podrían presentarse para que el Ministerio Público haga las investigaciones, Fernández menciona la obtención de pruebas cuando los hechos ocurrieron sin testigos, en lo privado.

«La obtención de la prueba, sobre todo en casos de violencia sexual en los que los hechos ocurrieron sin testigo o en lo privado y el acoso o abuso por medio de internet o por medio de cualquier red, es un poco más fácil de probar por el hecho de que existe una prueba guardada por parte de las víctimas, pero cuando no, ese podría ser el mayor obstáculo que tenga la Fiscalía para investigar. No es un obstáculo formal, es simplemente un inconveniente que la Fiscalía tendrá que saber abordar durante el proceso», explicó.

Proceso para formalizar la denuncia

Desde Método Wom, quienes levantaron la “Alerta Morada” hace algunos meses ante los casos de acoso en las calles, llaman a que toda víctima denuncie y haga el proceso judicial necesario para que el crimen no quede impune.

Victoria Romero, presidenta de la organización, celebra que las sobrevivientes “hayan podido romper el silencio porque ese es el principal camino para romper con el ciclo de la violencia y poder buscar soluciones conjuntas para las situaciones de cada una”.

Método Wom exige justicia ante las autoridades y la opinión pública, es decir que las denuncias de abuso sean de alguna otra forma juzgadas por las autoridades competentes. “En este caso no basta con pedir disculpas y además hay que responsabilizarse por los hechos que se cometan”, mencionó al aludir el caso de Alejandro Sojo, músico venezolano de la banda “Los Colores” que admitió haber acosado sexualmente a menores de edad tras denuncias de varias mujeres en redes sociales.

Posturas sobre caso Mckey

Desde Cepaz lamentan el caso de Willy Mckey y que otros casos como este salgan a la luz pública mediante redes sociales porque las mujeres no se sienten lo suficientemente protegidas por el sistema judicial de su país. En este sentido instan al Estado a crear una política pública con enfoque de género.

“Cuando un agresor o un presunto agresor decide cometer un acto de esta magnitud también le quita a la víctima la posibilidad de que haya una determinación de responsabilidades y de que pueda llevarse un proceso formal para no sólo determinar responsabilidad sino también para obtener una reparación si se quiere del daño que se ocasionó”, mencionó Fernández ante los acontecimientos con el escritor venezolano.

En Método Wom señalan que no se justifican los actos de Mckey, pero resaltan que el agresor en general tiene derecho a querer cambiar su situación. Piden que así como varios de los acusados de abuso ya confesaron públicamente su culpa, también se atengan a las consecuencias legales.

El movimiento Me Too en Venezuela se convirtió en un espacio donde mujeres se dieron la oportunidad de denunciar que habían sido víctimas de abuso y el caso de Alejandro Sojo fue solo el comienzo de acusaciones que hoy quedan en manos de las investigaciones del Ministerio Público.

Fuente 800Noticias