Candelariazos/¿Salarios?

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ANTONIO BARRETO SIRA

Decretan un aumento salarial y el ingreso mínimo de un trabajador venezolano llega a Bs. 10 millones, es decir lo que equivale – al momento de escribir esta columna – a unos $ 3,60 al mes, es decir, nada.

¿Qué puede hacer un trabajador  venezolano con 10 millones mensuales? Sin duda, el gobierno sigue jugando con el hambre de los venezolanos, sigue haciéndole daño a miles de ciudadanos que se ven cada día imposibilitados en seguir adelante con sus vidas normales.

10 millones para qué. Con ese sueldo los trabajadores se mueren de hambre, y gracias a esa realidad cada vez son más los venezolanos que abandonan sus puestos de trabajo y se ponen hacer lo que sea con tal de ganar más y sobrevivir.

Con $ 3,60 nadie hace nada, pues los precios en Venezuela están 100% dolarizados, y de acuerdo con varios estudios se necesitan un promedio de 150 a 200 dólares mensuales para medio cubrir los gastos de sustento de un hogar promedio venezolano.

Es por ello, que responsablemente proponemos que el salario mínimo del trabajador venezolano oscile entre 250 a 300 dólares, debido a que esta cifra está más en sintonía con lo que sucede en la calle, con la realidad venezolana.

Hoy en día, los trabajadores – sobre todo los de la administración pública – son subvalorados y marginados por un modelo económico que condenó a la masa laboral prácticamente a la indigencia. Es por ello, que día a día miles de venezolanos, por encima de pandemia y otras restricciones, emigran a otras latitudes buscando lo que no tienen en Venezuela: ¡Futuro!

Y no conforme con salarios de hambre, en el caso de la Gobernación de Anzoátegui, cada día crean más obstáculos para que saldemos los compromisos con nuestros funcionarios, dejan de enviar recursos, no realizan a tiempos los ajustes, nos atan de manos para evitar que administremos soluciones en favor de nuestros trabajadores.

Decretan salarios que no tienen ninguna consecuencia positiva, sino, por el contrario, sus repercusiones son plenamente negativas. Con estas medidas, quienes controlan la economía, solo generan más desajustes y más caos en la vida de millones de trabajadores que se las tienen que inventar, mes a mes, para garantizar la comida en sus hogares.

Los obreros, los profesionales, los técnicos, todos quienes trabajan en Venezuela merecen obtener por sus servicios, por sus actividades, por sus esfuerzos una remuneración adecuada y justa. Esta es una de las luchas que los demócratas llevamos adelante, por eso trabajamos por un cambio en el país.

Nos toca – a cada venezolano – defender nuestros derechos como ciudadanos y a resistir ante las agresiones de las cuales somos objeto por aquellos que administran las instancias de gobierno.

No podemos seguir así, siendo víctimas de un sistema que genera hambre, miedo y destrucción. Debemos ponernos en movimiento y conquistar nuestro propio futuro.

¡Por un mañana mejor, defendamos la vida de nuestros trabajadores!