Wilfredo Solano: un llanero con el corazón de oro y el ritmo del calipso en la sangre

108

Su chispa personal nos recuerda a un paisano suyo, el ya extinto Henry Fuenmayor. Habla con inagotable energía. No disimula su orgullo por los conocimientos de la cultura llanera. Es Wilfredo Solano, conocido como “El tarrayazo de Guayana”. Tarrayazo por lo relancino de su arte en el manejo del verso improvisado y dominio del contrapunteo.  Le gusta bochar rimas.

Nació el 8 de julio de 1991, en San Félix, estado Bolívar. Lo parió Lilia del Valle Rojas. Su padre es Wilfredo Antonio Solano. Y para más señas, es el nieto de Panchita Silveira. Se crió en el sector La Unidad de San Félix y el fundo Los Felinos. Viene de la tierra áurea y de la alegre música de Guayana. En eso decimos que es un llanero con el corazón de oro y  el ritmo del calipso  en la sangre. A ello añade humor.  Escribe divertido.

Fue en el fundo Los Felinos que tuvo contacto y adquirió conocimientos de las faenas y costumbres del llano. Faenas que no le son ajenas. Todavía las realiza. Se levanta de madrugada para ordeñar las vacas. Luego cuaja la leche. Después de cuajar, busca agua desde el jagüey a la casa en taparo. Regresa, quiebra la cuajada. Prensa el cincho o cuelga la mochila. Deja que se escurra el suero salado. Al otro día amanece “el mejor queso que se puede probar en Guayana”. Cada pulpero alaba su producto.  

La faena del día la completa al montar su caballo “Curachire” para trabajar con el ganado. Cuando el sol de la tarde se pone, retorna al fundo. Si hay algún potro por amansar, lo apera y lo monta. Le da unos “sillazos” para hacerlo útil al hombre.  Su juventud le quita los bríos a cualquier machirrio. La doma no es amiga del miedo.

Buenos padrinos

Desde niño, artísticamente fue apadrinado por dos grandes festivaleros de la música llanera, los apureños Carlos Guevara, hoy fallecido; y Argenis Salazar “El coplero agresivo”. Lo metieron a competir en distintos festivales de copleros en Venezuela y Colombia desde la edad de 14 años. Ha ganado una larga lista de festivales de contrapunteo en ciudades de ambos países. Goza de amplia densidad y diversidad improvisativa. Cuestión de talento innato. Aunque después que grabó su primer disco, bajó intensidad y pasión por el contrapunteo. Cada ciclo tiene su tiempo.

Entre los festivales en que su atarraya ha “pescado”, cuenta los primeros lugares de contrapunteo: Jirahara de Oro 2005 (Yaracuy), Alma Llanera 2009 (Apure); Panoja de Oro 2014 (Guárico).  Esas son sus palabras.

Las garzas que vuelan

Recuerda que tenía unos 8 ó 10 años, cuando de manera empírica sintió la necesidad de escribir canciones que llegaban a su pensamiento. La primera que escribió fue “Al ver las garzas volar”. También, por oído y sin maestro alguno aprendió a tocar cuatro como instrumento base de la música que hace. Ha escrito más de 200 canciones. Pasajes, golpes y joropos. Se inspira en lo que que ve, en lo que siente y en lo piensa. Vive detrás de una caravana de versos.

La primera producción discográfica de Wilfredo Solano se titula “Soy cantante y estudiante”. La grabó con los conjuntos de los maestros arpistas José Archila y Yergin Loreto. Las canciones que más solicitó el público son: “Deja quieto el celular”, “Sabanas de mis recuerdos” y “Soy estudiante y cantante”.  Un ensayo hecho disco.

Le pone humor al golpe

Su segundo álbum musical es “Tremendo beta”. Tiene la particularidad, como lo hacen otros autores, de apoyarse en muletillas de moda dentro del vocabulario común, para hacer algunas de sus composiciones. De “Tremendo beta”, fue realizado un videoclips disponible en Youtube y redes sociales. Otras canciones que destacan de este disco son: “Váyanse” y “Faustino Pancracio”, una historia del llano legendario, que también tiene video en Youtube.  Desde que aprendió a amarrar las trancas del corral, le gustan las cosas bien hechas. Busca que el esfuerzo sea compensado. 

En la grabación de esta producción trabajó con los músicos del conjunto del maestro arpista Luis Torres “El ruso”. Como en la anterior, todas las piezas musicales incluidas son de su autoría. A veces escribe más de lo que canta.  La copla es su guía.

Con el material listo

No en vano afirma que es cantautor por naturaleza. Ya tiene listo el material de su próxima grabación. La pandemia no detiene su trabajo musical.  Cuando no está bajo el agua como la cotúa, su atarraya va en el aire. Si se rompe, la teje con las cuerdas del arpa. A su voluntad no la detienen los barrancos.  Es una mina de arte.

Carlos San Diego / Foto Cortesía