Destellos de la memoria / El callejón Cruz verde

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José “Cheo” Salazar

“Tus creencias no están hechas de realidades sino más

bien es tu realidad la que está hecha de creencias”

Richard Bandler (1950 – )

Coinventor de la programación Neurolingüística.

 En el mes de la Cruz de Mayo, esa tradicional festividad fue traída a esta parte del continente americano, por los sacerdotes y conquistadores españoles, quienes conmemoraban el 3 de mayo, el hallazgo en el año 324, por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la cruz donde murió Cristo. Otros aseguran que esta celebración nació por la costumbre de los pobladores de este continente, los cuales, realizaban rituales para celebrar la llegada de la primavera. En El Tigre, la trajo de El Caris el señor Francisco “Pancho” Melchor, uno de los primeros pobladores y verdaderos fundadores de la ciudad. En el callejón Cruz Verde, está la esfinge de la Cruz de Mayo, como testigo silencioso de esta verdad histórica. Es una huella indeleble que dejó un cariseño fundador.

La Cruz de Mayo, es un ícono para rendir a la naturaleza un homenaje por ser mayo, el mes que da inicio a la primavera. La que quedó para la posteridad en El Tigre, fue pintada de verde por el señor Francisco “Pancho” Melchor, cuya devoción por la Cruz de Mayo, lo llevó a traerla del fundo SIPUDIERES o LOS MANGOS, ubicado en las riberas del río Caris, dónde vivía y le construyó un altar, para que alejara los espantos, aparecidos, fantasmas y espantajos, que antes de llegar la luz eléctrica, eran leyendas muy arraigadas en el imaginario popular. Testigo de excepción de esa realidad es doña Juanita Mago, la cual es mayor que la ciudad 21 años y es viuda de don “Rosso” Mago (+), quien fue propietario de la finca en referencia. Gracias a Dios está viva y puede dar fe de esta verdad histórica.

El Callejón Cruz Verde, está ubicado exactamente, entre las calles Caracas y Lara, en pleno corazón del Casco Viejo de El Tigre. El señor Francisco “Pancho” Melchor, la colocó en ese lugar, porque entre los bahareques, que fueron las primeras viviendas del pueblo, tampoco existía luz eléctrica y había que espantar, con ese escudo protector, las ánimas en pena las cuales salían ¿Muerto sale? explicaban los primeros pobladores, a medida que avanzaba la oscuridad de la noche y la madrugada. Los tiempos cambian. Antes les tenían miedo a los muertos, ahora hay que tener pánico a los vivos, que se aprovechan de la falta de alumbrado público y los apagones revolucionarios, para cometer todo tipo de fechorías y atracar a los ingenuos que se aventuran a salir a la calle cuando cae la noche. La gente honesta y trabajadora está presa en sus casas y los delincuentes son dueños de la calle. Estos vivos no los espanta La Cruz, los debería combatir el gobierno aplicando políticas públicas contra la inseguridad y el ejercicio responsable de la autoridad. Creer en otra solución es ingenuidad.

Las festividades en honor a la Cruz, se inician a finales del mes de abril, cuando los devotos comienzan los preparativos para vestir y adornar La Cruz con cintas y papeles de variados colores. Esta no simboliza el sufrimiento del martirio de Jesús. Al contrario, invita a los creyentes a la comunicación, a la reunión, al canto, a la música y el altar dónde está colocada La Cruz, acompañada de la Virgen del Valle la cual, se transforma en espacio para elevar peticiones y plegarias en el mes de las flores, de la Virgen y el inicio de las lluvias, propiciadora de la fertilidad de la tierra. En el velorio de la Cruz de Mayo, el canto de galerón y los llamados cachos (piezas fraccionadas), se hacen presentes para deleitar, entusiasmar y alegrar las jornadas. Es una tradición popular que se niega a morir. ¡Viva La Cruz de Mayo! y los galeronistas, también.

A las nuevas y presentes generaciones, dedicamos este destello, con la firme intención de responder, las interrogantes que surgen de ese curioso hecho histórico, que va muy ligado a la fundación de la ciudad. ¡Claro! La Cruz en el callejón, llama la atención de propios y extraños y les hace preguntarse ¿Quién colocó esa cruz? ¿Quién la trajo? ¿De dónde la trajeron? ¿Por qué la colocaron allí? ¿Cuál fue la intención? Los vecinos del callejón Cruz Verde, que por generaciones mantienen en buen estado físico La Cruz, a pesar que no tiene cerca de protección, y la tradicional celebración todos los años, pueden dar fe de que esa cruz verde, llegó de El Caris y la cual forma parte de nuestro patrimonio histórico, aunque abandonado por las sucesivas administraciones municipales, se quedará para la posteridad. Irrefutable: es un ícono de nuestro acervo histórico.

En ese sentido, esperamos además, contar con la magnanimidad de nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores del rico pasado histórico de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933 y cuyos primeros pobladores, sin un ápice de dudas, llegaron de las riberas del río Caris, para que cuando decidan escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad, puedan incluir en el disco duro de nuestra memoria histórica, La Cruz Verde, ubicada en el callejón que lleva su nombre y la cual, forma parte de las curiosidades míticas, místicas y divinas, que nos legaron nuestros indiscutibles fundadores. ¡Vale la pena!

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