Europa certificó a un gusano como alimento seguro para los humanos

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Parma.- De acuerdo con Ververis “las formulaciones de insectos pueden tener un alto contenido de proteínas, aunque los niveles reales de proteínas pueden sobreestimarse cuando está presente la sustancia quitina, un componente importante del exoesqueleto de los insecto”.

Esto tiene algunos riesgos, pues muchas alergias alimentarias están relacionadas con las proteínas, por lo que fue un elemento importante de estudio evaluar si el consumo de insectos podría desencadenar alguna reacción alérgica.

“Estos pueden ser causados por la sensibilidad de un individuo a las proteínas de insectos, reactividad cruzada con otros alérgenos o alérgenos residuales de los alimentos para insectos, por ejemplo, el gluten”, agregó.

Por la gran variedad de especies de insectos que existen y la disponibilidad de datos variables sobre cada uno de ellos, este es un proceso largo y complejo.

La novedad del uso de insectos en los alimentos ha despertado un gran interés por parte del público y los medios de comunicación, por lo que las evaluaciones científicas de la EFSA son fundamentales para los responsables políticos que decidirán si autorizar o no estos productos antes de que puedan comercializarse en la UE.

Giovanni Sogari, investigador social y de consumo de la Universidad de Parma, afirmó: “Hay razones cognitivas derivadas de nuestras experiencias sociales y culturales, el llamado ‘factor asco’, que hacen que la idea de comer insectos sea repelente para muchos europeos. Con el tiempo y la exposición, tales actitudes pueden cambiar”.

Mario Mazzocchi, estadístico económico y profesor de la Universidad de Bolonia, dijo: “Existen claros beneficios ambientales y económicos si se sustituyen las fuentes tradicionales de proteínas animales por aquellas que requieren menos alimento, producen menos desechos y resultan en menos emisiones de gases de efecto invernadero. Los costos y precios más bajos podrían mejorar la seguridad alimentaria y la nueva demanda también abrirá oportunidades económicas, pero estas también podrían afectar a los sectores existentes “.

Con esto, la Unión Europea respalda la ingesta de gusanos como ya hizo Naciones Unidas. En 2013, la FAO defendió los insectos comestibles por ser un alimento bajo en grasa y alto en proteína para las personas, las mascotas y el ganado, señalando que es bueno para el medio ambiente y ayuda a paliar el hambre.  

Fuente La Patilla