36 meses de hiperinflación en Venezuela han dejado hambre y la pobreza

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Caracas.- Venezuela terminará noviembre con 36 meses de hiperinflación a cuestas, un escenario que, más que un problema, expertos consultados por Efe identifican como el mayor síntoma de las distorsiones de la economía del país caribeño.

Aunque no hay consensos entre los especialistas sobre cuándo la nación petrolera abandonará este estado de alta inflación, todos coinciden en responsabilizar al régimen chavista de Nicolás Maduro y a sus políticas fiscales por la acuciante pérdida del valor de la moneda venezolana.

Aunque Venezuela entró en hiperinflación en noviembre de 2017, los precios comenzaron a subir con fuerza desde 2014, cuando el país vio recortado su flujo de caja por el desplome de la cotización del petróleo y comenzaron a caer las importaciones, un hecho que dio paso a una severa escasez de alimentos básicos y medicinas.

Pero el economista Luis Bárcenas dijo a Efe que la financiación -desde 2014- del enorme gasto público del Estado venezolano, a través del Banco Central, fue el combustible que prendió fuego a la hiperinflación en el país.

Es un fenómeno que los economistas venezolanos identifican como “perverso” y que suelen llamar “máquina de hacer dinero” o “dinero inorgánico”, y que se traduce en la expansión de la masa monetaria sin que haya activos o servicios que respalden la emisión de este nuevo circulante, que ni siquiera llega a imprimirse.

“El Gobierno no tenía la posibilidad de brindarnos más importaciones baratas, que fue prácticamente su política (económica) desde el boom (auge) de los commodities (materias primas) del 2011, (y activó) la máquina de hacer dinero”, explicó Bárcenas a Efe.

La administración de Maduro respondió al rampante aumento de la inflación con más emisión de dinero y un estricto control de precios, dos medidas que intentaban apagar el fuego con gasolina.

“No estás atacando la causa de la hiperinflación con los controles, es cómo controlar una gangrena escondiendo la sangre”, añadió el analista, al tiempo que aseguró que esta herramienta produce escasez, un fenómeno que identificó como “inflación escondida” porque presiona el alza de precios.

La hiperinflación redujo a mínimos los ingresos reales de los trabajadores venezolanos, que perciben salarios, en algunos casos, de millones de bolívares que representan apenas un puñado de dólares.

“La hiperinflación lo que ha hecho es que el salario mínimo del venezolano, que llegó a estar en 200-300 dólares, más o menos igual que en cualquier país de América Latina, en este momento (sea) de menos de un dólar”, dijo a Efe el economista y diputado opositor Ángel Alvarado.

De acuerdo con el legislador, que integra la comisión de Finanzas del Parlamento, el salario mínimo -de 400.000 bolívares o 0,51 dólares, y que perciben pensionistas y empleados públicos- “solo compra el 0,72 % de la canasta alimentaria”, lo que condena a millones de ciudadanos a la miseria.

La consecuencia de la hiperinflación es que los venezolanos rechacen cada vez más los locales bolívares, una moneda que ya no cumple las funciones del dinero, de acuerdo con el economista Jesús Casique.

“Ya no es unidad de cuenta, porque todo se define en divisas, no sirve como medio de pago, porque ya podemos ver que el medio de pago preferido en Venezuela es el dólar, y tampoco cumple como reserva de valor, porque ¿quién ahorra en bolívares en Venezuela?”, se preguntó.

Los expertos discrepan acerca de cuándo podría el país abandonar el escenario de hiperinflación, si bien señalan que el indicador ya no deja registros mensuales de 3 dígitos, como sucedió durante 2018.

“Podríamos inferir que Venezuela va rumbo a salir de la hiperinflación, pero como la economía venezolana es extremadamente volátil, es muy prematuro llegar a este tipo de conclusiones”, apuntó Casique.

Según el analista, los venezolanos deberán esperar hasta tener los datos de inflación del primer semestre de 2021 para conocer si los precios finalmente detendrán su constante alza.

Pero Casique cree que Venezuela no alcanzará los 44 meses de hiperinflación que sufrió Grecia tras la segunda Guerra Mundial ni los 63 de altísima inflación en Nicaragua entre 1986 y 1991.

Es decir, Venezuela debería abandonar el escenario de hiperinflación antes de junio de 2021.

Fuente: EFE