El consumo de carne ha sido suplantado por el guiso de berenjenas en El Tigre

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El Tigre.- “En mi casa era una tradición, casi una costumbre que venía de generación en generación, hacer la sopa los días domingo. Se hacía sopa de costilla, lagarto, pescado o gallina, o veces cruzados. De un tiempo para acá, hasta hace unos meses,  redujimos la sopa a una frijolada con huesos rojos; y más últimamente ya no hay sopa, ya no hay tradición familiar. El presupuesto no alcanza para ese tipo de comida”, así se expresa sobre Josué Ratti, quien se encontraba preguntando los precios de la carne en un puesto de venta del mercado municipal de Pueblo Nuevo Norte en El Tigre.

Por su parte, Onny Brito, dijo que ha dejado de comprar carne. Trabaja como docente y gana 1 millón 600 mil bolívares al mes. En pasaje gasta 370 mil, lo que le queda para cubrir sus demás gastos son 1 millón 230 mil bolívares. “Por eso no me puedo dar el lujo ni siquiera de comprar sardinas. El kilo está en 300 mil bolívares en efectivo y 350 mil por punto o pago móvil. Ahora lo que hago es comprar unas berenjenitas y las guiso con un poquito de monte, y ya… Eso es lo que me hago de imagen, de que estoy comiendo algún guiso para acompañar, cuando hay el arroz o la arepa. Por supuesto que sé que no estoy consumiendo proteínas, pero junto a mis hijos, no me queda de otra”.

Son historias que se desandan solas al preguntarle  cómo hacen las personas para comprar comida cuando ganan en bolívares equivalentes a un dólar mensual de acuerdo al cambio, y los precios de todos los productos están dolarizados, todo el mercado se mueve en dólares.

En esa cadena de pequeñas historia, entra  Gerardo García, quien es socio de un puesto de venta de carne de res y cochino en el referido mercado, dijo que las ventas han bajado en un 75% aproximadamente; hace meses atrás en una semana vendía hasta tres reses,  ahora no vende ni siquiera una a la semana. “Compré una res hace dos semanas y todavía tengo carne allí. Eso me dificulta volver a reponer el surtido porque al ritmo que va subiendo el dólar, cuando vaya a comprar de nuevo una res, no voy a tener el capital necesario, en vez de ganar tendré que quitar prestado. Se trabaja para perder y nadie trabaja para eso. No tiene sentido”.

Así está la situación actual con relación a la adquisición de carne en El Tigre, lo que no es ajeno al resto del país, bajo el manto siniestro de una prolongada hiperinflación que no le da respiro al bolsillo del venezolano.  

 Carlos San Diego / Fotos: José González.