En el Simón Bolívar II siguen sin recibir respuesta por el pozo de agua dañado

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El Tigre.- Los habitantes del sector Simón Bolívar II de la ciudad de El Tigre continúan padeciendo los rigores de falta absoluta de agua potable, lo que es una verdadera calamidad que afecta las más de 2.000 familias que allí residen, quienes observan cómo las autoridades del municipio Simón Rodríguez, bien sea Hidrocaribe o la alcaldía, se hacen indiferentes ante esta angustiosa situación, que no les permite cumplir una de las normas básicas de prevención contra el coronavirus, como lo es lavarse las manos.

Bien se ha informado en otras oportunidades, que  el sector Simón Bolívar II, venía sufriendo las consecuencias de la sed desde hace más de dos años y medio; el pasado 2 de junio del año en curso, el alcalde Ernesto Raydán después de una serie de gestiones logró reactivar el pozo de agua del sector, pero apenas duró en función tres semanas.

Desde entonces ha habido, como también lo hubo antes, varias versiones sobre la situación que llevó de nuevo a la suspensión del servicio de agua: que se volvió a dañar en breve tiempo la bomba del pozo; que se robaron parte del sistema del tablero eléctrico que alimenta de energía los transfomadores; que la bomba se la llevaron para otra comunidad; y hasta se comenta que por razones políticas, dirigentes inescrupulosos sustrajeron el motor de la bomba para tratar de hacer ver que fue un trabajo mal hecho el de la reactivación del pozo. No obstante, sea cual sea la realidad, la comunidad es la que soporta la ausencia del vital líquido;  que algunas familias que disponen de recursos, les compran a 50 bolívares el tambor a los conductores de los camiones cisternas; pero como es sabido, la mayoría de las personas no disponen de dinero, ni siquiera para comer.

Miraida Quintana, quien vive en el callejón Negro Primero del Simón Bolívar II, dijo que “es increíble cómo esta comunidad, que es una de las más pobladas de El Tigre, las autoridades la tengan tan abandonada, comenzando por la escasez de agua potable, que en casi tres años, sólo ha llegado agua tres semanas”.

“Es insólito. Reclamas y nadie te oye. Estamos a la deriva. Nadie está por nadie. Todos quieren es dólares. No tenemos gas, aunque está prohibido por todo el daño ambiental que causa en la ciudad cocinar con leña, muchas familias están cocinando en fogón, sin importarles las afecciones respiratorias que puedan sufrir y causar a sus vecinos. Tampoco hay ruta vecinal. Desapareció sin ninguna explicación, aunque hasta hace poco era una de las que mejor funcionaba en el municipio. Igualmente, el módulo de salud del Caico está inoperante. Y así tantas otras cosas que van dejando de funcionar en detrimento de nuestra calidad de vida”, expresó Quintana, insistiendo que ahorita, “la prioridad de su comunidad es que le devuelvan el servicio de agua por tubería”. (CSD).

Foto: José González.