Miguel Flores, el doble del médico de los pobres: «José Gregorio es un superhéroe nacional»

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Caracas.- «La gente siempre le agarra la mano a José Gregorio, que es mi mano», cuenta el actor Miguel Flores. Entre 2016 y 2018 el intérprete, nacido en El Tigre, Anzoátegui, pero residenciado de larga data en Caracas, estuvo recorriendo hospitales, plazas y espacios no convencionales con el performace “Apariciones públicas del doctor José Gregorio Hernández”. Allí, ataviado como el hoy beato y amparándose en la técnica del Teatro del Oprimido, visitó enfermos y escuchó de ellos «lo que a mí o a ti nunca les contarían».

A la luz de la noticia de la beatificación del Médico de los Pobres, el artista ofreció su testimonio sobre lo vivido mientras estaba en la piel del Siervo de Dios. La experiencia supera con creces la mera interpretación de un personaje por parte de un actor y se adentra, por un lado en el terreno de la espiritualidad, y por otra en el de la labor humanitaria. Para Flores y el equipo que lo acompañó, encarnar a José Gregorio y llevarlo a recorrer las calles fue una experiencia de vida.

«Es un momento importante para que José Gregorio Hernández sea beato y avance hacia el camino de la santidad. La gente tenía mucho tiempo esperando esto, la gente adulta, y con esto los jóvenes y los niños comienzan a descubrir a José Gregorio, que es un superhéroe nacional, para mí lo es. Siete décadas esperando y cayó en un momento muy justo y muy exacto», valora Flores en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

El artista, de 54 años-«tengo la edad de José Gregorio», dice-, relató que su acercamiento con la historia comenzó en 2015 durante una visita por razones médicas al hospital José Gregorio Hernández en la parroquia caraqueña de San José.

Allí, un altar le llamó la atención y así se lo comentó al médico Wolfang Cabrera, director del centro de salud, quien lo acompañaba. El galeno le confesó su devoción por el personaje. A partir de ese instante entablaron una amistad cercana, y en paralelo, a Flores la estampa de José Gregorio comenzó a serle recurrente en su paisaje cotidiano. Entendió la situación como un llamado y con la asesoría de Cabrera comenzó a idear el espectáculo, que le llevó ocho meses de preparación.

El 26 de junio de 2016 fue la primera «aparición» de José Gregorio. Se celebraba el aniversario luctuoso del -médico de Isnotú y el actor hizo su presentación caminando desde Bellas Artes hasta la plaza Candelaria enfundado en el personaje. El gran parecido físico de Flores con Hernández fue clave. Fue un primer experimento pero la fervorosa respuesta de la gente le indicó de inmediato que sería una experiencia a repetir. Allí comenzó la travesía en la que le acompañaron por casi dos años el fotógrafo y cineasta Héctor Puche y la artista plástico Keyla Castro.

Los hospitales José Gregorio Hernández, Vargas, El Algodonal y Domingo Luciani, el Museo de Arte Contemporáneo durante la II Bienal del Sur, espacios no convencionales de Carabobo y Anzoátegui y hasta directamente casas de enfermos recibieron este performance en el que Flores más que hacer el papel de un doble, protagonizaba un desdoblamiento.

Para la epopeya, Flores no sólo debió reforzar las técnicas actorales aprendidas en la escuela Juana Sujo y en el Iudet, de donde es egresado, sino que además debió entrenarse con herramientas de relajación, programación neurolingüística, sanación con esencias y hasta numerología, así como practicar plegarias y artilugios propios de la espiritualidad, para poder  acercarse de forma genuina y atender sin vacilaciones a personas en patente estado de vulnerabilidad y tribulación.

«Apariciones públicas del doctor José Gregorio Hernández es un teatro que se basa en la gente», detalló Flores, explicando que la técnica principal de la intervención artística es el Teatro Invisible enmarcado en la tendencia del Teatro del Oprimido, popularizada en los 60 por el brasilero Augusto Boal y que tiene como fin último el cuestionamiento de las estructuras de poder.

«Mi carrera como actor es un antes y un después de José Gregorio Hernández porque allí pude completar totalmente cómo se aborda un personaje (…) No es igual que abordar a Hamlet o al Rey Lear, este es un espíritu que es real», cuenta el intérprete quien explicó que para todas las presentaciones en las que le era posible se iba caminando a pie desde su casa en Bellas Artes, para en el camino ir entrando en la situación.

Sus recorridos en hospitales duraban unas seis horas. Las anécdotas son innumerables. Desde las jocosas hasta las metafísicas, pasando por las realmente dolorosas y conmovedoras. «Los motorizados aman a José Gregorio, cuando iba caminando por la calle se abalanzaban hacia mí para pedir la bendición, me besaban la mano, eso me impactó».

Flores contó sobre enfermos terminales con los cuales tuvo que hablar por pedido de los médicos para ayudarlos a levantar el ánimo, sobre personas a las cuales les ayudó a conseguir medicinas, sobre ancianas que lo esperaban vestidas y maquilladas porque en sueños José Gregorio les anticipaba que las visitaría, sobre gente que lo llamaba por teléfono para «hablar con José Gregorio». Las historias son infinitas y dan cuenta de la significación del personaje para el imaginario colectivo del pueblo venezolano. «Era muy fuerte, ya se nos estaba escapando de lo que podíamos hacer como artistas».

«José Gregorio es un símbolo histórico, antes de eso es un símbolo de fe, y para mí en particular un símbolo de avance, de progreso, de ciencia, de tener energía positiva. Él vivió en un periodo de dictadura en el cual se adelantó a su época. Era un intelectual, con gran disciplina en la fe y una gran bondad, eso de querer al prójimo y entregarse a la gente y a la medicina para mí es un símbolo extraordinario, es un ejemplo para el país», afirmó.

Flores abandonó el personaje en 2018 cuando viajó fuera del país para formarme en la técnica actoral de la pantomina. Retornó hace pocos meses y la cuarentena por el Covid-19 lo agarró en su casa materna en El Tigre. Desde allí, hace un mes comenzó con el plan de retomar las presentaciones, en esa faena lo sorprendió la noticia de la beatificación, y claro, interpreta la coincidencia como una nueva señal de José Gregorio de querer volver a la calle a través de su representación teatral.

El actor, que ha dedicado sus más de tres décadas de carrera a trabajar el teatro desde los espacios no convencionales y a explorar las posibilidades de la interpretación más allá de las salas, interrogado sobre si cambiará su papel ahora que el personaje al que da vida es beato y está oficialmente en los altares, dice con aplomo: «Seguiría siendo el mismo José Gregorio, pero repotenciado. Porque de hecho lo es, esto no cambia nada, es un asunto terrenal, para mí él es un santo ya».

Fuente: AVN

Foto: Héctor Puche.