Municipio Monagas: el retorno a los conucos salva la provisión diaria

99

En medio de la recesión de la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, los lugareños han regresa al cultivo de la tierra

San Diego de Cabrutica.- No les ha sido fácil, pero la necesidad obliga. Sus antepasados sobrevivieron y levantaron sus familias de semejante manera, mojando a la tierra con el sudor de la frente.

La recesión que desde 2017 ha sufrido la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco en medio de esta histórica crisis moral, política, social y económica que bajo el gobierno de Nicolás Maduro, sufre Venezuela, gran parte de la mano obra del municipio José Gregorio Monagas, que era empleada por la industria petrolera y sus empresas contratistas, ha quedado cesante y la que no ha emigrado del país o hacia las zonas de extracción minera en Guayana, ha retornado al cultivo de la tierra, sobre todo, a las pequeñas parcelas o tradicionales conucos, debido a que la mayoría sólo cuenta con herramientas primarias y no poseen ningún tipo de maquinaria agrícola. Trabajan a puro pulmón.

Además de la producción de rubros agrícolas, también se ha incentivado de manera autogestionaria la cría de animales.

Impacto social
Cuando estaba en pleno desarrollo la explotación petrolera o desde antes, cuando el segundo gobierno de Rafael Caldera, previo al mandato de Hugo Chávez Frías, en lo que se llamó la apertura petrolera, a través de las empresas mixtas, se le compró, o en algunos casos se les despojó de grandes lotes de tierra a productores del campo, que después que recibieron ese pago y lo gastaron, quedaron en peor situación, sin tierras, sin trabajo y sin maneras de producción, hasta que se fortaleció, a mediados del mandato Chávez Frías la extracción de crudo, que causó un gran impacto social, económico y laboral en las comunidades del municipio José Gregorio Monagas.

Ello atrajo gente de todos lados del país y de otros países, mientras que los coterráneos olvidaron la práctica del conuco y la cría de animales para buscar un chance laboral, aunque fuera contratado en alguna empresa petrolera; desasistiendo así algo vital para la subsistencia como lo es la producción de alimentos.

Utensilios antiguos como el pilón son reactivados para procesar el fruto de las cosechas.

Recompensa del sacrificio
Pero como dice el dicho, siempre se vuelve al origen. Los foráneos se fueron. Se paralizó la producción de crudos y ellos buscaron otros rumbos. Los comuneros se reafirmaron en sus familias. Le abrieron el pecho a la tierra. No dudaron de que el esfuerzo y hasta el sacrificio, como lo fue anteriormente, les depararía la provisión necesaria para alimentarse y sobrevivir la tempestad económica que sin parangón ha empobrecido económicamente al país.

Petroconucos
Javier Osto, residente del caserío Dos Caminos, hijo de uno de los conuqueros más afanosos que haya existido en la jurisdicción de la parroquia de San Diego de Cabrutica, como lo fue Javier Malavé, refiere que aunque trabajó en filiales de Pdvsa, hasta que fue absorbido por esta matriz, empresa que recientemente lo jubiló, siempre mantuvo a mediana escala el trabajo en el conuco, labor que reconoció que ha intensificado en los últimos dos años, y que gracias a lo que allí cosecha: arroz, yuca, maíz, plátanos, cambures, auyama, ajonjolí, ají, caña de papelón y patilla, logra solventar la crisis que genera el alto costo de la vida.

“Así como yo, hay cientos de hombres y mujeres en las distintas parroquias del municipio José Gregorio Monagas, también en el municipio Miranda, que han vuelto al cultivo de la agricultura en diferentes predios y así como también en las islas del río Orinoco. Se está produciendo, aunque de manera primaria, porque carecemos de maquinarias y apoyo, suficientes alimentos. Lo hacemos nosotros mismos, sin apoyo del gobierno. Éste más bien genera trabas y discriminación cada vez que uno trata de comprar algún producto agrícola o como ocurre con el caso de algunos funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que acosan a los campesinos y hasta los detienen cuando van a cumplir sus labor diaria a los conucos o tratan de sobornar a los criadores de ganados si no les regalan alguna res o carne; práctica que igualmente se observa con algunos funcionarios de la Armada, que atropellan a pescadores del río Orinoco y a agricultores isleros”, comentó.

Añadió que de manera sarcástica, ante la paralización de las petroleras, ahora los comuneros, llaman a sus sembradíos, “petroconucos”.

Los trapiches donde se fabrica papelón, aunque no es sostenible todo el año, es uno de los trabajos más lucrativos.

Machete y garabato
Johan Pino, es otro ex trabajador petrolero que desde hace dos años ha regresado al cultivo de la tierra y a la cría de animales. Dijo que lo hace a punta de machete y garabato. “No hay ayuda de ningún tipo. Lo que hacemos es por nosotros mismos”, comenta.

El ingeniero Pedro Castro, quien también prestaba sus servicios para la industria petrolera, manifestó que el conuco es el nuevo automercado. “Es ahí a donde voy. Siembro y después con la cosecha me abastezco de lo indispensable; de lo que produzco. Hace unos dos o tres años uno veía a gente que todo lo compraba en Pariaguán o El Tigre. Desde una paca de harina Pan hasta una esponja para fregar. Ahora no, ahora buscan la hoja tierna del chaparro para darle brillo a las ollas y la arepa es de maíz pilado.

Sin embargo, no dejan de haber sus ladroncitos que no les gusta trabajar, pero sí les agrada comer de lo que otro siembra y siempre están robando la cosecha y no hay a dónde denunciarlos. Si lo haces hasta puedes terminar preso, porque todo es una red que por todos lados trata es de chupar de quienes producimos”.

Una plaga resistente
En este sentido, Juan Álvarez, un educador jubilado de la parroquia Santa Clara del mismo municipio Monagas, reafirma que la “plaga más difícil de combatir es la los ladrones de los conucos”.

José Pérez, profesor universitario jubilado, residente en Pariaguán, trabaja en una parcela en las afueras de la ciudad, dice que con su sueldo de jubilado no puede cubrir ni la mitad de lo que consume en un mes. Que el conuco es un aliado importante para cubrir la despensa. Pérez se inclina por una mayor organización de los productores o conuqueros en la que trabajen al estilo de la antigua cayapa, en la que todos se ayuden, sin necesidad de estar sufragando emolumentos monetarios.

No es tarea fácil. Pero delante de la situación cualquier sacrificio es válido.
(CSD).