Mafina: Una mujer con el alma llena de notas musicales

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María Josefina Valera es percusionista y dirige tres agrupaciones de música popular en El Tigre, una de música navideña, otra de calipso guayanés y la otra de música oriental

Carlos San Diego

El Tigre.- En esta época del año oscurece temprano. Ya las 7:00 de la noche no son horas para andar desandando calles. Menos a pie. Pero había que honrar el compromiso. La entrevista estaba fijada para las 5:00 de la tarde. El hermoso concierto de Eliécer Ortiz, Denys Bolívar, Ángel Tiapa y Fidel Marcano en el complejo cultural Simón Rodríguez retrasó el reloj. Al tocar la puerta, ladran las perras, entre ellas Kira, que es la más agresiva y capaz de morderle el tobillo a cualquier extraño a la casa.

Ante lo ladridos de las perras, se abre la puerta del interior de la vivienda. Aparece una mujer con perfil de monjita de porcelana. Las perras obedecen a su voz y uno puede pasar tranquilo a la casa. La casa de Mafina. ¿Y quién es Mafina? Una mujer con el alma llena de notas musicales. Su alma es un pentagrama. De frágil apariencia física. Amante del silencio y la discreción. Evita las fotografías, alegando que no es fotogénica. Su fortaleza radica en vivir soñando lo posible y en el valor del respeto. Esa aparente fragilidad física desaparece cuando uno se detiene a analizar su obra y su incansable ir y venir, pensar y repensar en la música y en la cultura en general. La música no como un factor comercial, sino de engrandecimiento del arte y del espíritu y la cultura visto como ese legado universal que está al alcance de todos nosotros y por supuesto depende del uso que le de cada quien.

¿Quién es?
Pero todavía preguntamos: ¿Quién es Mafina? Es más que ese perfil de monjita de porcelana con lentes. Sólo el círculo de su familia sabe que nació en el hospital de San Tomé. Pero la presentaron en El Tigre. Su nombre completo quedó registrado como María Josefina Valera Muñoz. Y no hubo dudas, en el ambiente de tradición margariteña en el que se crió, de inmediato comenzaran a llamarla “Mafina”. Y Mafina se ha quedado. Toda su vida la ha dedicado a la música y algunos años a la agricultura. Parece que estas dos profesiones, se disputan a María Josefina. Un accidente mientras acudía a apoyar la reparación de un tractor, le ocasionó fractura en las muñecas de ambas manos. Con ellas, antes del accidente, se desempeñaba como percusionista. Ahora sólo toca tambora y güira. El bongó quedó para el recuerdo. Las fracturas le impiden tocarlo. Sin embargo, del campo agrícola, la obligó a retirarse la inseguridad.

La iglesia Santa Clara
Mientras su prima sirve café negro acompañado de un pan bombón, al tiempo que recuerda los cuentacuentos de Bichito de Luz en la biblioteca pública de El Tigre, cuando estaba viva la profesora Edna de Vallenilla, Mafina evoca que se crió en la calle 11 de Pueblo Nuevo Norte de El Tigre. En la casa se la pasaba volteando los tobos para convertirlos en instrumentos de percusión. Su contacto en serio con la música se produjo en 1983. Era una niña. Su hermana trabajaba en una escuelita del sector Inavi. Ella la invitó a formar una parranda para cantar aguinaldos en la iglesia Santa Clara de ese sector. Así nació la agrupación de aguinaldos y parrandas del referido templo. Fueron dos años parrandeando en esa iglesia.

Más gaita que aguinaldos
Pero lo de Mafina es soñar para avanzar. El crecimiento para ella no tiene límite. En 1985, funda la agrupación de parrandas Estrellas Decembrinas. Este grupo después pasó a ser el grupo Gente Joven “pero nos empezaron a salir canas. Ya no éramos tan jóvenes. Entonces, Estrellas Decembrinas pasó a llamarse Alianza Show. Así, aunque con distinto nombre, la agrupación se ha mantenido por 34 años de manera ininterrumpida, trayectoria dedicada a la música navideña, incluyendo la gaita, que es uno de los ritmos que más cultiva en los últimos años.



De la gaita al calipso
Con el propósito de formar la generación de relevo de la gaita en El Tigre, comenzó a trabajar con un grupo de niños y adolescentes, que realmente no se entusiasmaron por la gaita. Les gustó más el frenético ritmo del calipso guayanés. Entonces, nació la agrupación de calipso Venezuela Nuestra. Eso fue en el 2005. Ya son 15 años cultivando este género del folklore.

A petición de “Deita”
Doña “Deita” o la abuelita, Ana Muñoz (que descanse en paz), mamá Mafina, y devota de la Virgen del Valle, un día dio justo en el clavo. Le dijo a su hija que ella quería que un grupo de música oriental la acompañara en los rosarios que le rezaba a la Virgen del Valle en diferentes casas de Pueblo Nuevo Norte en el mes de septiembre.

Mafina le agarró en el aire la petición y la hizo suya. Nació en 2006, Orientymar en Sol con su eslogan “Un pedazo de Margarita en tierra firme”, es el más reciente de los tres grupos musicales que ella dirige; dedicado la difusión de la música oriental. Es la agrupación más nueva y ya tiene una producción discográfica.

10 años estuvo esta agrupación tocando en los tolditos, bajo los que las familias colocaban la imagen de la Virgen del Valle frente a sus casas durante el mes de septiembre.

Una huella
La producción discográfica se grabó con el apoyo de los hijos José Rosario Jiménez “el Cayuco”, quien poco antes de morir fue uno de los artistas invitados a grabar en este disco, como también se hizo con Dalmiro Malaver “la Culebrita”, Emil Sucre y Eulis “Guarapo” Marín, por considerar que son ellos, pilares del folklore oriental en El Tigre.
De esa producción “En tu honor patrona nuestra”, “Patrona nuestra” es la canción promocional. Es de la autoría del bajista de la agrupación, José Bastardo. Y por supuesto, se sabe que es dedicada a la Virgen del Valle.

Ensamble Especial
Siempre innovando y tratando de darle oportunidad a todos, en 2015, Mafina fundó el Ensamble Especial Venezuela, integrado por niños, adolescentes y adultos con alguna condición especial. Pero debió disolverlo por la aguda crisis económica y social que se vive en Venezuela. Dice que muchos padres de estos niños han salido del país y se los llevaron con ellos.

Ejército sonoro
Son 28 personas entre músicos y cantantes que conforman la Fundación Cultural Venezuela Nuestra, constituida por las tres agrupaciones: Alianza Show, Venezuela Nuestra y Orientymar en Sol.
En las tres agrupaciones hay músicos que se repiten o rotan; pero cada una mantiene su expresión específica de la región que la identifica. “Hay unos mucho mayores, pero hay otros que tienen la misma edad de lo que es hoy Alianza Show y los demás más jóvenes. Ya somos una familia. En ocasiones he incorporado otros músicos y no suena lo mismo. Es que la mejor afinación es la experiencia de conocerse entre sí”.
También se da el caso que algunos de los integrantes ya han fallecido, como es el caso de Alberto Valdez “Tabaco”, quien murió hace unos 15 días. Era el furrero de Alianza Show.

Una hermandad
“Esto no es fácil sostenerlo en el tiempo. Tiene que gustarte para que no te canses. Tienes que tener paciencia para tratar de entenderse con todos y tienes que tener buena educación para que la comunicación fluya y podamos, en lo mínimo, ponernos de acuerdo, para que el conjunto suene, para haya armonía y desde luego, concierto”, afirma Mafina.
Reitera que las tres agrupaciones son una hermandad. “Somos amigos, compartimos, pero también hay que trabajar y cuando se dice trabajar es en serio”.

Asuntos en agenda
Hay algunos proyectos, entre ellos, los de grabar discos con las otras agrupaciones: Venezuela Nuestra y Alianza Show. De hecho, recuerda, que con Alianza Show grabó una canción en honor a Fernandito Zaurín por su labor que hacía en la campaña del festival del juguete a través del circuito de radio y televisión Órbita. Y con el Ensamble Especial grabó una canción dedicada a los niños enfermos de cáncer.
También busca el financiamiento para grabar con Benito Alfonzo, dos de las canciones de este cultor popular: “La matica de limón” y “Güicho er de Toña”.

Niños en situación de calle
Fanática del Magallanes, Mafina, no puede estar quieta. Si lo está, el viento la mueve. Por eso, junto a Edgar Ramírez y Marbiris López trabaja en la coral de la Fundación Rayito de Luz Iluminando Sonrisas, que atiende a niños en situación de calle. Con ellos preparan posibles conciertos para diferentes plazas de El Tigre.
Conocedora de lo que habla, Mafina, reafirma algo que está a la vista de todos, es que en El Tigre hay muchísimos talentos. Sobre todos niños, buenísimos para la música. Hay un relevo extraordinario.

El amor por la música
He dedicado toda la vida a la música, pero no vive de la música. Coincide con los integrantes de las tres agrupaciones que dirige, que el trabajo musical debe tener mayor sentido cultural antes que comercial.
“Yo insisto que la música debería ser más hacia la cultural que a lo comercial. Sabemos que la situación no está para eso; pero es necesario hacer más trabajo cultural. Mucha gente no tiene para pagar una entrada y lo ideal es llegar al público”, dice.

De volver a nacer repetiría su trayectoria como músico y directora de agrupaciones y con la misma gente. “Esa gente que integra las tres agrupaciones en las que estoy al frente, a mi juicio, los puso a mi lado Dios. Para mí son seres muy especiales y no los cambiaré ni por una mina… tienen una gran sensibilidad humana, todos. Son la base fundamental de todos mis proyectos”.

Afinando la bandola
El tiempo ha transcurrido. Nos olvidamos del reloj. La noche ya ha desolado las calles y avenidas de El Tigre. Pero Mafina aún quiere reflejar algo más. Piensa… y decide más bien no anunciar nada. Dice que es un nuevo proyecto musical. Lo único que adelantó es que pronto en El Tigre la bandola tendrá cuerpo de mujer.
¿Y quién es Mafina? María Josefina Valera Gómez. ¿Ahora sí la conocen? Es una gran mujer.