Alfredo Orta es la reencarnación de San Nicolás en la Mesa de Guanipa

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El ex trabajador de Cadafe y de Corpoven lleva 17 años montado en su trineo, una Jeep Cherokee con un  letrero que dice ¡Jojojojó!

Carlos San Diego

El Tigre.- La Mesa de Guanipa, exactamente la ciudad de El Tigre, tiene su propio San Nicolás de carne, hueso y espíritu. No es imaginario. Respira. Habla. Ríe. Es divertido y conduce por calles y avenidas su trineo que es una Jeep Cherokee de color gris que rueda con un caucho prestado y un letrero en el parabrisas que dice: “¡Jojojojo…!” Ese San Nicolás es Alfredo Orta un ex trabajador de las empresas Cadafe como técnico electricista y supervisor, y en Corpoven como perforador. Con una operación de corazón abierto, es el  mismo que en los actos los niños pellizcan para ver si es real o se trata de una fantasía.

“Ese soy yo”

Hace 17 años, un mes de noviembre, esta Santa nació en Alfredo Orta. Estaba quebrantado de salud, y como es su costumbre dormir temprano, se despierta en la madrugada. Ese día encendió la televisión y se puso a ver una película relacionada con San Nicolás. Veía a un señor de barba, pelo blanco y lentes. Luego él se observaba en el espejo. Y se dijo: “Ese soy yo. Yo puedo ser San Nicolás”.

El 24 de diciembre de 2002, en la calle Ribas del sector Casco Viejo de El Tigre, hizo su primera aparición pública San Nicolás. Repartió los primeros caramelos,  encarnado por Alfredo Orta. Fue un suceso agradable y muy bien recibido. Hubo mucha alegría.

San Nicolás inicia su peregrinaje en noviembre y termina en enero con un ritual el Chimire.

Al día siguiente se encontraba participando en el festival del juguete que organizaba el fallecido radiodifusor Fernando Zaurín en El Tigre, evento en el que siguió participando año tras año hasta el 2016.

“Ahí va Santa”

Hoy día por donde pasa la gente lo saluda. Lo llamada. Hasta lo paran. Le ríen con tono grave ¡jojojojo! Se toman fotos con él. Le piden caramelos. Con todos trata de cumplir. Y sigue su camino, dándole alegría a un país que no puede ocultar tantas tristezas. La gente en la calle lo llama más como San Nicolás que Alfredo Orta. O también suelen llamarlo San Nicolás Orta.

Un gran esfuerzo 

Orta, ya el sol más allá de los 62 años de edad, no necesita blanquear y usar postiza su barba ni su cabellera. Como un niño más se goza cada una de sus presentaciones. Muchos los ven como un trabajo divertido. Pero requiere de mucho esfuerzo. Lidiar y entretener a un lote de muchachos que a veces supera el centenar, agota. El gusto por hacer lo que le agrada hace más llevadera las diferentes jornadas del día. Confiesa que a veces es más difícil lidiar con los adultos, con los padres o representantes que con los mismos niños.

Son 17 años encarnando el bonachón personaje que ya es ícono de la Navidad en El Tigre.

Contra viento y marea

La situación del país no ha detenido el trabajo de San Nicolás. Aunque no es fácil conseguir caramelos por los elevados precios. Este año, una vez más se pone su traje rojo desde el mes de noviembre para participar en diferentes Actividades y visitar distintas instituciones y empresas de la zona sur del estado Anzoátegui, encarnando el bonachón personaje, símbolo universal  de la Navidad.

Orta recalca que una de las que con mucho cariño realiza año tras año es la que hace al hospital Dr. Felipe Guevara Rojas de El Tigre. Y así, irá repartiendo cotillones, regalos, pequeños detalles y su sonría de alegría, hasta el mes de enero, cuando acudirá al parque natural farallones de Chimire, donde en medio de un ritual le cortan la barba y la deja  enterrada en los barrancos. Así hace  más amena la vida durante esta temporada del año: ¡jojojojo!

Los Inútiles del Petróleo

Hay que recordar que antes de convertirse en San Nicolás, Alfredo Orta, libró aquí en la zona sur de Anzoátegui, una ardua batalla de justicia social y laboral, como presidente del movimiento Los Inútiles del Petróleo, a través del que defendían a trabajadores de la industria petrolera que eran echados de ella con lesiones físicas. Se hizo justicia en su momento.