El ritual del Akaatompo le permite a los kari`ña reencontrarse con los muertos

138

Los días 1 y 2 de noviembre, el pueblo kari`ña conmemora con una fiesta colectiva el día de los santos y de los muertos

Carlos San Diego

El Tigre.- Para los católicos, el Día de los Muertos, 2 de noviembre, está revestido de nostalgia, de duelo, porque recuerdan con tristeza al familiar o amigo muerto, ofrendando, con más frecuencia sobre las tumbas, ramos de flores y velas encendidas con el fin de comunicarse espiritualmente a través de la belleza floral y la luz con la memoria de la persona fallecida.

     Para la cultura religiosa de los pueblos kari’ña, distribuidos en los estados Anzoátegui, Sucre, Bolívar y las Guayanas, el 2 de noviembre, Día de los Muertos, es una fiesta, al contrario del cristianismo católico, pese a que por el mismo sincrestismo cultural, se celebra el 2 de noviembre, la jornada no reviste un acto de duelo ni de pesar, si no de reencuentro, que se denomina como el ritual del Akaatompo: la vida misma del kari’ña y el espíritu de cada uno.  

    Este reencuentro (mágico) con las personas que se han ido o que han muerto, comienza a celebrarse el 1° de noviembre, cuya jornada está dedicada a los niños fallecidos y el día 2 de noviembre, se dedica a los adultos difuntos. Y en caso, que para el día 3 de noviembre, que no se visita alguna casa en la que haya fallecido una persona, se continúa la celebración. A ello se le denomina cotiza.

      En la realización del ritual del akaatompo, los kari’ña que han emigrado retornan a sus pueblos, al seno de sus familias o lugar de origen. Visitan a pie, con la luz del alba,  los cementerios (comúnmente ubicados en las sabanas aledañas a las comunidades como ocurre acá, en la mayoría de las comunidades localizadas en la Mesa de Guanipa, municipios Freites, Anaco, Miranda, Independencia y Monagas del estado Anzoátegui), donde están  enterrados  sus parientes. Luego de la visita a los cementerios, las familias se acuden unas a otras a sus casas y reciben a visitantes foráneos con el mismo consentimiento y fervor con que abren las puertas de su hogar a un buen amigo. “Bailamos mare-mare -canto tradicional kari’ña- y hacemos ofrendas de alimentos a los muertos, en este caso que para nosotros llegan representados en cada uno de los visitantes”, nos explica Asmiro Abaduca, kari’ña residente de Kashaama, que trabaja con educación y ejerce funciones de dirigente comunal.

      Cada persona que llegue este día de visita a una casa kari´ña, se llama muerto, su presencia encarna el espíritu de una persona fallecida. En algunas oportunidades, grupos de una comunidad se congregan en otra para la celebración del ritual.

       Acota Abaduca, que para dar la bienvenida, para festejar el reencuentro después de larga ausencia, a esta persona o grupos de personas, las familias kari´ña le brindan comida: con frecuencia, comida proveniente de la misma siembra y recolección del pueblo o comunidad: arroz, frijol, batata, ají, ocumo, ñame, cambur, casabe, yuca, maíz, auyama, naranja, aguacate, limón, etc., carnes de animales domésticos y de caza: res, gallina, chivo, pollo, venado, baba, conejo, perdiz, lapa, peces, etc.; bebidas refrescantes: carato de maíz, jugos de frutas, limonada, últimamente, y ya no dentro de la tradición, gaseosas y refrescos edulcorados, etc., bebidas estimulantes: kashire (licor elaborado con base a fermentación de casabe, yuca o bata con un poco de azúcar); ron (blanco), y en los últimos años, se ha visto, en detrimento de la autoctonía, que se brinda con cerveza y con cualquier tipo de bebida alcohólica.

El baile y canto de mare mare son la principal manifestación musical del akaatompo.

      Dentro de la religión kari`ña, el visitante no puede despreciar ni la comida ni la bebida que le brinda. De hacerlo, contraviene la memoria de la persona difunta, cuyo espíritu se molesta.

       “Durante este día, los kari´ña salimos a festejar la reencarnación de los seres queridos fallecidos con bailes y cantos. En el canto, los cantores de mare-mare hablan de la persona fallecida, diciendo que ha llegado, que viene con sed y con hambre. Por ello se le obsequian bebidas y abundante comida, porque se supone que tanto tiempo fuera de casa y después del largo viaje de regreso viene sediento y con mucha hambre”, comenta Abaduca.

       En esta manifestación, simultánea de baile y canto de mare-mare, que se prolonga muchas veces durante toda la noche hasta el amanecer, se recorren calles, entrando en casas en las que haya familiar muerto. Al término del canto, que se acompaña con música de cuatro, mandolina, guitarra, maracas y tambor. Anteriormente se hacía con instrumentos musicales fabricado de carrizos (bereekushi), el pito (pitchü) y maraca (maraaka), “la familia del difunto coloca una mesa con una vela al centro de la casa o en el patio. Sobre la mesa y alrededor de la vela se colocan los alimentos que van a ser brindados, a los visitantes o muertos”.

       Cabe anotar que el paso del baile, que se hace colectivo, es muy despacio y el ritmo y tono del mare-mare para esa ocasión, es hondo, sentimental, puro.

      Mientras el cantor de mare mare va haciendo un relato sobre la persona fallecida no es raro que sus familiares o algún familiar, irrumpa en llanto. También puede ocurrir, que dependiendo de las condiciones de estimulación etílica que tenga el cantor o cantora, entre en una especie de trance o paroxismo.

     El akaatompo del 1 de noviembre, dedicado a los niño o ángeles fallecidos en las comunidades kari`ña, más que todo, se relaciona al aspecto escolar. Permite que los docentes desde la escuela incentiven a los niños estudiante identidad con el ritual. Los pequeños salen en una especie de comparsa, en algunas comunidades sin músico acompañante y se allegan a las casas en las que ha muerto algún infante, donde reciben el obsequio, sobre todo comida, de los representantes de la casa.

El 1 de noviembre el ritual se centra en la espiritualidad de los niños.

      En los últimos años, el akaatompo en comunidades de la Mesa de Guanipa, como Kashaama, Bajo Hondo, Tascabaña, Tascabaña II, Mapiricure, Sombrerito, Chimire y Barbonero, se celebra de la siguiente manera: En la mañana habitantes de estas comunidades se concentran en el cementerio de Kashaama, donde está sepultado el general kari`ña Yonaldo Tamana´sho, líder social y espiritual de los kari`ña en Anzoátegui a finales del siglo 19. Allí, con música y canto, le rinden un breve homenaje.

      Dentro de la tergiversación de las manifestaciones culturales del pueblo kari`ña, hay ocasión en que hasta música con mariachi le han llevado a su tumba donde sus restos reposan junto con el de sus dos mujeres.

     Cumplida este protocolo fúnebre, colectivamente visitan el sitio conocido como la antigua Kashaama, en la parte este del cementerio, que fue donde se dio origen a la fundación de la comunidad de Kashaama, la primera establecida en la Mesa de Guanipa, muy cerca del río Guanipa.

     Ya cerca del mediodía, los habitantes de las diferentes poblaciones comienzan a trasladarse hasta Tascabaña, donde después de regresar del cementerio de esta comunidad, se concentran y brindan una comida y bebida colectiva. Avanzada la tarde, se da inicio al recorrido con música y canto a las viviendas en las que ha muerto una o más personas. Lo mismo puede ocurrir en las otras comunidades con las personas que no acuden a la concentración general en Tascabaña.   

Comunidades de los municipios Freites, Monagas, Miranda, Independencia y Anaco aún conservan esta tradición. 

     Otros rituales

    Existen otros dos conocidos rituales fúnebres kari’ña, el boomankano (la toma del luto) y el beepekotono (el corte de pelo o quite de luto).

   El boomankano, que también se conoce como llora, explica Abaduca, que se realiza a los siete días después de la muerte de un familiar en la casa del difunto. En esta ceremonia se recuerda todo lo referente a la persona muerta, su vida, personalidad, logros. Es una actividad que reúne todo el pueblo y comúnmente se celebra de noche. Se canta el mare-mare conocido como sheññorijsha, que es cantado por la persona  más antigua de la comunidad, cuya voz como un eco de desgarro rompe el espacio en lo profundo de la noche. Se baña con agua de río a los familiares de la persona muerta como símbolo de pureza para que lleven con dignidad y resignación el duelo en su alma.

El beepekotono, se efectúa al cabo de un año. Los kari´ña que tomaron el luto vuelven a reunir de nuevo el pueblo para realizar el beepekotono para el quite de luto o corte de pelo como se le dice..

Durante esta ceremonia se brinda a los invitados con kashire, que es la bebida tradicional kari`ña, elaborada con base en el fermento de casabe o yare de yuca, batata y azúcar.  Aproximadamente a las 12 de la noche se comienza con la ceremonia del corte de pelo o pollina, que simboliza, que la persona ha dejado de llevar el luto.