A Yhannelys Ceballos Pariaguán la reencontró con el llano

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“Guayabo escondido”  y “Me diste con el martillo”, canciones de su más reciente producción discográfica han merecido el respaldo del público

Carlos San Diego

El corral todavía estaba cubierto de escobas y piras, plantas que nacen sobre el duro suelo apretado por los cascos de la res, por la herradura de los caballos, los talones del muchacho becerro y los ordeñadores. Eso quiere decir, que el perfume de la flor diminuta de estas especies, sirvió para llenar de fragancias la cama en la que nació Yhannelis Ceballos, cantautora del llano.

Este acontecimiento de venir a la vida, ocurrió en el fundo Mamoncito, jurisdicción de Zaraza, estado Guárico. Allí mismo se crío, entre el corral, el conuco, el jagüey, el río, los aleros de la casa, el patio, la sombra de los grandes árboles y por la sabana abierta, en la que no había destino desconocido.

Allí mismo aprendió a ordeñar a la vaca “Tesorito”, a montar el caballito castaño y a ir a la escuela a lomo de burro por esa carretera larga descogollando mastrantos y, en la que cada carro que pasa deja el camino impregnado a olor de boñiga de ganado.  En Mamoncito, Yhannelys Ceballos también aprendió cómo se tuerce el cogollo del moriche y se obtiene la cabuya para tejer chinchorro, a pilar el arroz, a macetear un pantalón sobre una piedra a orillas de la quebrada  para tratar de quitarle en vano, la mancha de topocho verde; y quizás, yendo hacia el monte, por las costas del alambrado, escuchó las primeras palabritas de amor, tímidas y asustadizas como el vuelo mismo de las asustadas perdices del atardecer.

Después comenzó  escuchar las canciones de Francisco Montoya en disco de 45 rpm y long play en un pequeño tocadiscos que funcionaba con pilas eléctricas. En la imaginación de su infancia, subiendo a una rama gacha de ciruelo, la transformaba en s escenario artístico, para cantar rancheras, aguinaldos, música bailable y llanera.

Los Cinco del Sol

Ya hecha mujer y con mayor decisión sobre sus actos, en Zaraza, Yhannelis Ceballos, formó parte de la agrupación musical Los Cinco del Sol. Allí sí le tocó cantar en serio rancheras y música bailable. Y como además del canto, la docencia es otra de sus vocaciones, también daba clases de canto y conformó un grupo de aguinalderos con los niños de la cuadra.

Viaje a la capital

En procura de nuevas oportunidades, se marcha para Caracas. Allá estudia canto con el profesor Oswaldo Morales, de “Cinco centavitos”, y artes escénicas y modelaje en la academia Arte Caracas. Luego pasó a la escuela Candilejas para estudiar actuación. Pero quien la oía cantar, le decía que su futuro estaba en el canto. Lo tomó como consejo. Se hizo amiga de varios artistas, entre ellos, los ya fallecidos maestro arpista Nerys Torrealba y el cantante José Tirado “el tigrito de Pariaguán”.  Conoció a Alí Primera. Recuerda que cuando murió, participó en el homenaje que rindió un grupo de amigos.  Dice que fue una lluvia de claveles rojos. Los hijos de Alí, aún estaban muy pequeños.

Como un reencuentro

De Caracas, se vino a Pariaguán. De nuevo empezó a dar clases de canto a los niños y conformó una agrupación de aguinalderos, además de impartir clases de baile de joropo junto a  su hija Maidelys Ceballos.

Radicarse en Pariaguán, fue reencontrarse con la plenitud del llano. Volver a la música de su infancia. Caminar de nuevo en los orígenes. Fue así que con el apoyo de los maestros arpistas Alí Aular y Wilson Ceballos (su hijo), realiza su primera producción musical que tituló “Con sentimiento”.  Se dio a dar a conocer  las canciones “Tardes en mi llano”, de su autoría  y “Guayabo con espinas” de Siober Hernández, canción del que cuenta con video en Youtube. En este disco le da oportunidad a su hija Maidelys Ceballos, de grabar por primera vez.

Señora de hogar

Siguió la corriente. Y al cabo de dos años apareció su segundo trabajo discográfico con el nombre de “Señora de hogar”, aludiendo a una de las canciones que conforman la producción musical, la cual fue escrita por el guariqueño Blas Ruiz. La grabación fue hecha con los maestros Gustavo Sánchez y Wilson Ceballos.

De este álbum musical ha tenido el respaldo del público con las canciones  “Tu amor” que es de su autoría, “Guayabo escondido”  y “Me diste con el martillo” de la pluma de Siober Hernández,  “Como mi llano no hay otro” de la autoría de Wilson Ceballos y “Guariqueña hasta la cacha”, con letra de Ramón Magallanes y música del folklore. Estás cuatro últimas también tiene videos en Youtube.

Mientras tanto, prepara su nueva  producción discográfica, de la que adelanta, será  de colección. Si así es, entonces, olerá a corral y a flor  de escoba, como la felicidad en los primeros días de la vida.