Rafael Nadal sigue en modo invencible en su vuelta ya como casado en París

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Rafa Nadal suma su duodécima victoria consecutiva superando a Mannarino y citándose con Wawrinka en octavos de París

Rafa Nadal ha vuelto al ATP Tour como lo dejó, venciendo. Ha cambiado su estado civil, ahora casado con su pareja de siempre Mery Perelló, que no su excelente estado de forma que fue adquiriendo y acrecentando una vez superada la crisis de inicios de la tierra batida, agotado de tantos parones por lesiones, del dolor también en la vida cotidiana.

Nadal, 33 años, volvió a salir reforzado de un momento de dudas, bien amparado por su cuerpo técnico (y grupo de amigos) y la familia. Cayeron los trofeos de Roma, Roland Garros, Montreal y US Open, y son ya doce partido consecutivos ganando.

Regresó al circuito oficial superando al francés Adrian Mannarino, 31 años y 43º ATP, por 7-5 y 6-4 en 1h.48’ de un encuentro de calidad, que reveló que el español no ha acusado la inactividad en competición. Pasó por la Laver Cup, la semana pasada disputó una exhibición contra Novak Djokovic en Kazajistán, pero no afrontaba un individual serio desde que sometiera a Daniil Medvedev en la épica final del último US Open, el 8 de septiembre.

Nadal tiene asegurado el nº 1 mundial el próximo lunes día 4 de noviembre, arrebatando el liderato a Novak Djokovic, pero piensa en el nº 1 final de campaña, así como en ganar por vez primera el Masters 1000 ATP de París, así como las ATP Finals de Londres, su gran objetivo.

Este jueves afrontará una interesante eliminatoria de octavos contra el suizo Stan Wawrinka, 34 años y 16º ATP. Derrotó en segunda ronda al croata Marin Cilic por 7-6 (3) y 7-6 (5). Afrontará a Nadal por 22ª vez, con 18-3 favorable al español, cuya última derrota con el de Lausana se produjo precisamente en cuartos de este ‘indoor’ sobre pista dura de París, por 7-6 (8) y 7-6 (7). Desde entonces parcial de 5-0 del manacorí.

Nadal no conoce la derrota desde las ‘semis’ de Wimbledon, contra Roger Federer. Y mantuvo la línea positiva ante un Mannarino que opuso feroz resistencia a base de servicio (13 ‘aces’) haciendo honor a la invitación que le había facilitado la organización para estar en el cuadro, premiando su condición de local pero también sus recientes finales en Zhuhai y Moscú, perdidas ante De Minaur y Rublev, respectivamente.

Un duelo de zurdos de mucha intensidad y nivel, con un alto grado de efectividad de servicio. Nadal, impoluto con su saque, sin ofrecer una bola de ‘break’ y ganando cinco turnos en blanco, acumulando 8 ‘aces’. Ello le dio calma y le invitó a poder arriesgar al resto.

Le costó porque Mannarino tuvo muchas veces un ‘ace’ como solución a los problemas. Pero el galo acabó siendo víctima del desgaste impuesto por Nadal, que obtuvo premio a la cuarta bola de set, quinta de rotura, para conquistar la manga inicial por 7-5 en 58 minutos.

En la segunda manga Nadal no despegó definitivamente porque Mannarino remontó bola de break en el segundo juego. Quinto punto de rotura, de seis, que levantaba el galo, siempre al límite de sus posibilidades pero estupendo de concentración y ambición.

Nadal, implacable, explotó un error clamoroso de smash de Mannarino para morder y conseguir un segundo ‘break’ que le dio el pase en un encuentro óptimo: Rafa, 24 golpes ganadores y 11 errores no forzados; Adrian, 26 y 21 respectivamente.

Un duelo de zurdos de mucha intensidad y nivel, con un alto grado de efectividad de servicio. Nadal, impoluto con su saque, sin ofrecer una bola de ‘break’ y ganando cinco turnos en blanco, acumulando 8 ‘aces’. Ello le dio calma y le invitó a poder arriesgar al resto.

Le costó porque Mannarino tuvo muchas veces un ‘ace’ como solución a los problemas. Pero el galo acabó siendo víctima del desgaste impuesto por Nadal, que obtuvo premio a la cuarta bola de set, quinta de rotura, para conquistar la manga inicial por 7-5 en 58 minutos.

En la segunda manga Nadal no despegó definitivamente porque Mannarino remontó bola de break en el segundo juego. Quinto punto de rotura, de seis, que levantaba el galo, siempre al límite de sus posibilidades pero estupendo de concentración y ambición.

Nadal, implacable, explotó un error clamoroso de smash de Mannarino para morder y conseguir un segundo ‘break’ que le dio el pase en un encuentro óptimo: Rafa, 24 golpes ganadores y 11 errores no forzados; Adrian, 26 y 21 respectivamente.

Fuente: mundodeportivo.com