Mercedes de Barrios, nuestra Merba

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Gladys González

No perdamos la capacidad de asombro y mucho menos estemos pensando que la llamada comunidad internacional vendrá a salvarnos. Este problema es nuestro y tenemos que luchar nosotros primero para, luego, pedir ayuda. La elección del régimen usurpador en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU., nos demuestra dos cosas: Hay que presionar internamente – reencender la luchade calle y dar unicidad a las protestas, por una parte y por la otra, nuestro liderazgo nacional y en el exilio, continuar trabajando con la coalición externa de nuestro hemisferio los cuales conocen perfectamente nuestra tragedia y, también, está seriamente afectada por su criminal avance en la región. Eso está clarito.

El régimen usurpador, con la instalación de la mal llamada mesa de diálogo nacional, tomó un poco de oxígeno y se cree invencible. Prueba de ello es que, se fueron de turistas para Europa y Asia. Va una parte de la cúpula y cuando regresa toma el avión otro grupo. El pueblo sufriendo, pelando y ellos viajando y gozando. Una manera tétrica de burlarse de la necesidad del colectivo viviente y sufriente. Las gráficas correteando de alegría en la muralla china, no deja lugar a dudas de que, dilapidando los dineros públicos gozan un puyero. Hipócritas y fariseos.

La sombría realidad del país y la soberana burla de la cúpula del régimen usurpador, no puede ni debe desmoralizarnos. Muy por el contrario, tenemos que trabajar con más ahínco por construir una verdadera y orgánica unidad. Estamos obligados a darle direccionalidad, organicidad y unicidad a nuestras batallas cívicas. Ladispersión de las protestas no conduce a nada. Es más, estoy convencido de que, el régimen usurpador las induce de esa manera. Es el pueblo en la calle, unido y con una sola demanda a la que el régimen usurpador tiene pavor. Y, esa exigencia es una: Un nuevo gobierno. Venezuela necesita con urgencia una oportunidad para reconstruirse y retomar el sendero del progreso. No hay otra solución.

Nuestros aliados en el hemisferio han hecho y hacen su trabajo, pero requiere que los venezolanos terminemos de hacer el nuestro. Hemos hecho bastante, pero no lo suficiente. Vamos a salir con todo y no nos quedemos a mitad o casi al final del camino como hasta ahora. Las burlas de la comunidad internacional en la ONU y la de los usurpadores gozándose los dineros de un pueblo en extrema necesidad es un gran acicate para reencender la lucha de calle. Merecemos y podemos vivir mejor. Venezuela tiene lo mejor de este mundo y bien vale la pena dar todo por salvarla y liberarla. Es en libertad y democracia que podemos retomar el camino del bienestar colectivo. Ese debe y tiene que ser el objetivo. No os desmayéis.

Hay que luchar y nunca, nunca rendirse. No tenemos más opción.