Enrique Martínez: el verso con sabor a miel de mastranto

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“Me voy y punto” es la primera producción discográfica de este joven que comparte el canto con la profesión de apicultor en la Mesa de Guanipa

Carlos San Diego

El caserío Garcita, más allá de Las Mercedes del Llano, como quien atraviesa el destino del estado Guárico, buscando el río Orinoco; al que Simón Díaz le cantó su tonada y donde el poeta Ángel Eduardo Acevedo desguazó el chinchorro de los sueños, fue testigo de las primeras coplas de Enrique Chachín Martínez o sencillamente Enrique Martínez.

Nació en  el puerto de Cabruta, estado Guárico, en 1985. En vez de lanzarse a las aguas del Orinoco con el tren de pesca o desembarcar en la otra orilla, en Caicara de Orinoco, y adentrarse en el terrible mundo de las minas, agarró fue hacia la sabana abierta, hacia donde se cría ganado y la sombra de los caro caros sirve de cobijo a toda esperanza.

Así estuvo trabajando en algunos fundos y cantando en los bailes de esos campos, aledaños a Garcita.  Se metió en algunos festivales en los que hizo un segundo y un tercer lugar. Realmente la competencia no era su fuerte ni su pasión. Prefiere la composición. Acomodar bien los arreglos del pasaje y darle jerarquía al joropo hasta sentir que se despelleja en las cuerdas del arpa.

Miel que endulza la vida

Andando caminos, Enrique Martínez, vino a asentarse junto con su padre y una buena parte de la familia en el sector Morón, en la carretera nacional El Tigre-Soledad, municipio Independencia del estado Anzoátegui. En el fundo “Las Nieves”, siembran, crían algunos animales y desarrollan con éxito la apicultura. Venden miel en el mercado nacional y también hacen envíos para el extranjero. Asegura que es una de las mejores mieles que se produce en la Mesa de Guanipa. Evitan la migración de las abejas, ya que cuando no es época de floración, les proporcionan alimento a los insectos y así evitan que abandonen las colmenas.

Cosecha musical

Frente a esa inmensidad de la Mesa de Guanipa, que se pierde de vista hasta los cerros del Macizo Guayanés, se le despertó más la inspiración y no ha parado de escribir canciones. De ellas hizo una selección, y hace algunos meses grabó su primera producción discográfica “Me voy y punto”. El disco está compuesto de 10 canciones. Nueve son de su autoría y una, “Fue fácil decirme adiós”, del compositor y promotor Luis Manzano.

Voz y cuerdas

La canción promocional de este primer disco de Martínez, es “Mi esposa quiere el divorcio”. Un pasaje de agradable melodía y letra llena de sentimientos. Otros temas, que su promotor Luis Manzano, destaca de esta producción musical son: “Donde esté voy a buscarla”, “Coleador enamorado” y “Me voy y punto”. La grabación fue hecha con el conjunto del maestro Luis Miguel Hidalgo.

Enrique Martínez, como todo talento joven, merece que se le apoye para que su arte tenga la relevancia que merece en las figuras emergentes de la música llanera.

Foto: CSD.