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octubre 21, 2021
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Raíces del municipio Monagas / María Demetria Malavé (la india): mujer con rostro de campo y naturaleza

Raíces del municipio Monagas / María Demetria Malavé (la india): mujer con rostro de campo y naturaleza

San Diego de Cabrutica.- Hoy me parece que aquellos tiempos, ya distantes en el horizonte de la vida, fueron tan significantes en la esencia de nuestra formación, que hoy, al encontrarnos de nuevo con esos espacios, rutinarios, de cuando niño, evocamos las tantas veces que a pie, sobre las alpargatas y bajo el tiesura del sol,  con una pequeña mochila de trapo en la espalda, cargando los cuadernos de la esperanza,  cruzábamos distraídos subiendo y bajando por el camino  las profundidades milenarias de los zanjones; llevando sueños infantiles, cantando los iniciales versos del alma,   tirando piedras sin dirección exacta, asomándonos inocentemente a cada préstamo. Camino de ida, camino de venida para la escuela. Camino de los Zanjones de la India.

Hoy igualmente nos detuvimos en silencio bajo la fronda eterna de las  matas de pilón en el recodo de la quebradita que separan, o en mejor sentido, que une a  La Torta con Nuevo Producto. Allí, nuevamente, como cuando niño, escuchamos el diálogo poético bajo las sombras, de la hilacha cristalina del agua, las raíces del pilón y las antiguas piedras de lavar de la tía “india”, de Lionicia, de doña Adelaida y de Mercedes Pino. Y todo aquello nos parecía un sueño removido, lleno de riquísima exquisitez que asomó de pronto, apenas nos detuvimos y tomamos agua en el cuenco de la mano para paladear el sabor ocre de años atrás.

Al otro lado, con sólo cruzar la quebradita, (llamada en la infancia la quebrada de La India) unos 150 metros más allá, está la casa donde por más de 60 años ha vivido  María Demetria Malavé,  conocida por todos como “la india Malavé”. Una mujer serena, alta y delgada, con la representativa estampa  de mujer del campo pegada al rostro, color de alba los cabellos y de poco hablar.

-Pájaro de mar por tierra- fue su saludo al vernos bajar. Estaba acompañada de su único hijo varón Luis Beltrán Pino (Luisito). En un chinchorro por el patio estaba su esposo Luis Pino, (ahora ya fallecido) con quien tuvo cerca de 60 años de unión matrimonial. Él estuvo reacio a que le tomáramos una foto con ella, pero después de tomada, participó espontáneamente  en la conversación y le ayudó a ella a recordar algunas cosas.

-Ay Dios mío, ¿cuántos tendré yo?- Dice ella cuando le preguntamos la  edad. Déjame ver rapidito, si consigo la cédula-. En el documento de identidad aparece que nació el 15 de agosto de 1928, lo que indica que hace apenas  una semana que cumplió sus 83 años de edad. Esa es la edad ya que su padre era riguroso en la presentación de los hijos. Manifiesta que nació en Los Pozos jurisdicción de San Diego de Cabrutica.

-Por allí tenía mi mamá una hermana- comenta. “La India” es hija de Juana Evangelista Pérez  y de José Rafael Malavé, es la segunda de 4 hermanos (2 varones y dos hembras).

–Mi mamá me dijo que mi abuelo se llamaba Rito Pérez. De mi abuela materna no sé nada, tampoco conocí a los abuelos por parte de padre.

¿Qué recuerda de sus primeros años?

-Los primeros años los viví en Las Adjuntas que era donde vivían mis padres, me acuerdo que mi papá hacía conucos, sembraba caña bastante; me acuerdo que yo iba con él para el conuco a limpiar; a “eservar· (quitar el monte de las hileras  de siembra). Yo lo ayudaba a cortar arroz y a coger maíz. Las moliendas eran con puro buey.  Recuerdo que entre los trabajadores que siempre tenía mi papá estaban Juan Pedro, Inés Belisario, Tita Orta, Juan Olivares, Luis Pino “allí fue donde ella me conoció” intervino él. Mi papá siempre tenía un pionaje (bastantes peones u obreros) hasta 20 hombres todas las semanas. No me acuerdo de todos, el negro Nicolás Villarroel también trabajaba allá.

   ¿Qué hacías cuando muchacha?

-Cuando muchacha yo hacía muchos oficios: ayudaba a mí mamá en la cocina, ordeñaba en el corral, pilaba, cocinaba, muchas cosas. Y en Semana Santa era divertido, en Las Adjuntas se reunía mucha gente. Iba mucha gente, eso era bonito, la gente quebrando zarandas, jugando perinolas, quimilinduñe. Una persona le decía a una quimilinduñe y una respondía abre el puño y la otra persona respondía sobre cuánto y una le decía sobre pares o sobre nones. Si acertaba ganabas y si no perdías y tenías que pagar de acuerdo a la cantidad que cargara la otra persona… eso era bonito, eran otros tiempos. Un tiempo más divertido que ahora y de más respeto. Ahorita el tiempo es de puro aguardiente.

  ¿Qué otras cosas?

-Yo cuando estaba en Las Adjuntas montaba en burro; me montaba en pelo. Yo no amansaba, pero una vez había un burro que era mansito y lo encontré en el cerro y me le monté y el burro arrancó a correr y fue a parar la pata en la casa pero no me tumbó.

  ¿Cuántas casas había en Las Adjuntas?

-Había dos casas, la de mi papá y la de Juan Olivares.

 ¿Su papá? Lo menciona con frecuencia.

-Mi papá era un hombre muy trabajadorproducía caña, maíz, ñame, arroz, plátano, batata, hacía papelón en cantidad. De todo, mi papá producía de todo.   

 ¿Cómo fue que se enamoró de Luis Pino?

-En Las Adjuntas nos conocimos y ya tenemos como 60 años juntos-. “Ella me mandaba a llamar para que yo fuera para allá”, acotó él y ella lo refuta y luego afirma: –Nos casamos por el civil en Las Adjuntas, allá fue el prefecto que era Pedro Luis Itriago. Entonces se hizo una fiesta que duró casi cuatro días. “Y mataron una novilla que la asaron”, agregó Luis Pino.

  ¿Cuándo se mudaron de Las Adjuntas? 

-Una vez casados nos vinimos de Las Adjuntas. Nos vinimos para acá y aquí estamos todavía, en Nuevo Producto. Hemos tenido 10 hijos de los cuales 8 están vivos. Algunas de las muchachas viven en San Juan de Los Morros, en San Félix está Lourdes, otra en Pariaguán y Luisito que vive aquí en el campo. Antes la casa era allá (señala con la mano hacia una distancia de 20 metros al oeste) era de barro también, pero esta es  más grande. Hicimos esta casa cuando Tania estaba pequeña, que se cortó un talón con una estilla de vara, eso hace más de 20 años pero no recuerdo exactamente. Pero hace tiempo ya.

   ¿Usted teje chinchorros y alpargatas?

-Después que nos vinimos de Las Adjuntas para acá yo tejía chinchorros, hacía alpargatas y criaba gallinas que todavía tengo y también tejo chinchorro, lo que pasa es que ahora uno no consigue moriche o cogollo, será. La gente se ha puesto floja para cortar cogollo. Y aquí me siento bien, imagínate viviendo aquí durante tantos años.

   ¿Qué sabe de las primeras personas que vivieron por aquí?

-De las primeras personas que vivieron por aquí fueron Lionicio Petre, vivía allá cerca de donde está el corral, eso era Nuevo Producto. A él le decían Don Lion por el nombre de Lionicio. Su compañera era Juana Pino. Después por aquí vivió su hija Lionicia que se casó con Juan  González y allí en La Torta vivía Ramón Wenceslao (Purrún), Juan Olivares y Lorenza Pérez; Ángela Ostos vivía en La Esperanza. Por allí también donde llamaron El Tesoro del otro lado de la quebradita vivía José Félix Silvera (el Indio) y allá arriba, donde era El Algarrobo, años antes vivió Miguel Pérez y “la Conga”. Miguel Pérez era hermano de mi mamá, era mi tío. Yo lo conocí pero yo estaba muy pequeñita y me acuerdo que una vez enfermó mi papá y él fue a buscar a mi mamá y me trajeron, él me montó en el caballo en la parte de alante de la silla. Yo me acuerdo de eso apenitas, pero sí me acuerdo.

  ¿Esa quebradita siempre le han dicho la quebrada de La India, por qué?  

-Toda la vida he buscado agua allí y todavía la busco. Esa quebradita el nombre es la quebrada de Nuevo Producto. Yo busco agua allí en tobos, antes llenaba la tinaja.

   ¿Recuerda a la maestra Margarita?

-La maestra Margarita se hizo muy amiga mía y yo de ella. El nombre de ella es Margarita Villarroel, con esa maestra estudiaron casi todos mis hijos inicialmente.

   ¿Cocina en fogón o con gas?

-Toda la vida he cocinado en fogón con pura leña. Pero ahora tengo una cocina de gas. Pero todavía a veces, en algunos casos, cuando son cosas duras, si se me ofrece utilizo el fogón.

    ¿Camina mucho a pie?

-Yo más de una vez me iba a pie desde aquí hasta Dos Caminos, donde vivió mi papá   por mucho tiempo, me iba por aquí por el camino de los zanjones. A esos zanjones hay quienes le dicen los Zanjones de la India.

   ¿Usted es cafecera?

-Siempre he sido cafecera. Toda la vida.

   ¿Tiene alguna ayuda social de algún organismo?

-No tengo pensión, nunca me han dado algo así como pensión. Me gustaría que alguien me ayudara en eso, pero nada.

   Al final dijo con una sonrisa -¡No juegue, yo y que saliendo en periódico, no me venga!, le voy a decir a Sonia que vea el periódico.

   P.D. Esta entrevista fue realizada en Nuevo Producto, Guatire, en agosto de 2011.

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